Me paro a pensar que hay que tener para no pensar. Para
olvidarme de todo y dejar todo lo bueno y todo lo malo a un lado para poder
entrar, aunque sea por primera vez, en un sentimiento neutro; en un sentimiento
que no lo sea, porque quiero que no me deje sentir.
Quiero poder mirar a las estrellas y que no me recuerde el
brillo de tus ojos, quiero mirar al mar y no acordarme de tus calzoncillos al
pie de mi cama. Quiero poder llorar sin sentir los motivos, esos motivos que
tus labios conocen.
Quiero reír sin recordar que antes lo hacía siempre que
estaba a tu lado. Solo quiero... Dejar de recordarte, quiero borrar los
recuerdos en los que estas presente, esos recuerdos en los que en nuestra piel
se podía escuchar la electricidad que saltaba con el contacto de nuestro sudor,
con el contacto de nuestros labios, con el contacto de nuestras almas
entrelazándose y haciendo que cuando nos separamos se sienten vacías y se
abrazan a lo primero que ven, aunque eso significa agarrarse a un clavo
ardiendo.
Quiero recuperar todas las lágrimas que derramé por tu culpa
para derramarlas de nuevo, pero esta vez con sentimientos vacíos. Quiero
olvidar lo malo que pasé a tu lado, aunque eso signifique olvidarme del pasado.
Quiero tener ese sentimiento, el sentimiento de que no siento, este triste o
este contenta. Quiero tener ese sentimiento que me diga que ya te olvidé pero
que un futuro nos encontraremos.
Quiero dejar de pensar, pero ese lugar que debería estar en
blanco, está lleno de tu recuerdo.