martes, 13 de diciembre de 2016

Alas infernales/ Salida

Salida

Karma

Dejo mis pensamientos y la pluma con la que estaba escribiendo a un lado. Mis ojos se posan en el trozo de "cielo" que se observa desde la ventana, es hora de comer. Mi padre aún no ha llegado a casa y no creo que lo haga hasta que esté dormida.

Voy a la cocina, no queda casi comida. Cojo un trozo de pan y me lo como con un poco de aceite por arriba. Es la tercera vez en la semana que como eso, y porque estamos a Miércoles. Abro el grifo y mientras lleno un vaso con agua mis pensamientos abandonan mi cuerpo. Vuelvo en mí cuando noto como el agua moja mi mano al rebosar del vaso.

Un leve suspiro se escapa de mi boca. Ahora esta es mi vida. He estado en una batalla siendo la mejor de las guerreras y ahora me toca quedar encerrada en estas cuatro paredes que quieren simular ser una casa.

Una tímida lágrima empieza a mojar mi rostro. Me gusta la soledad en la que me deja mi padre porque me permite ser débil. No tengo que aparentar ser siempre fuerte. Más lágrimas acompañan a la anterior y mis hermosos ojos verdes toman un notable color rojo a la vez que se hinchan.

Respiro profundamente mientras me tranquilizo. Solo ha sido un mal momento. No soy capaz de comprender como siendo un demonio puedo ser tan frágil, a veces. Pensar en mi fragilidad me recuerda cuando se metían conmigo en el colegio... Sacudo la cabeza para alejar eses recuerdos.

¡Si, eso haré!- exclamo al aire.- Saldré a dar un paseo. Ver las nubes tan rojas siempre me relaja.
Con estas, guardo la pluma y el papel en el que estaba escribiendo y dejo atrás la casa a la que volveré en unas pocas horas para entrenar antes de que mi padre llegue y me descubra.

Christopher

Continuo observando la sangre que tengo en el tarro, es tan hipnótica como una lámpara de lava. Aunque mirarla me produce un leve sudor frío, ya que sé lo que significa tenerla. Quiere decir que he salido a luchar y que ese demonio puede ser destruido.

Que se pueda destruir me tranquiliza aunque me aterra. Como ya he dicho, no quiero acabar con ella, aunque mi mente sabe que es lo mejor pues tengo que acabar con todas las potenciales amenazas para los otros ángeles y para los humanos.

El haber estado en una pelea es lo que más me incomoda. Ahora sé lo que es estar en un campo de batalla, conozco el olor a sangre, la mirada de ira en el enemigo, los gritos de dolor de los heridos o el último chorro de voz de aquellos que son silenciados para siempre... Y lo que más me incomoda, es que me ha gustado. Es que he disfrutado ante tan atroz acontecimiento.

Como necesito relajarme un poco, ante la excitación de pensar en que sigo chocando mi espada con su tridente, decido coger un trozo de papel y empezar a dibujar un montón  de lineas al azar. Estas empiezan a tomar forma a medida que mis pensamientos se centran en el sonido del choque de nuestras armas, en sus ojos verdes que se transformaron a rojos al verme...
Cuando me fijo en lo que he dibujado, veo que lo que allí estaba representando era ni más ni menos, que un brazo con una serpiente tatuada.

Siento que debo de destruirlo, pues el demonio ha sido la fuente de inspiración. Pero, por otro lado, nunca antes me había salido un dibujo tan bien, por lo que decido guardarlo en el tercer cajón. Después, me doy cuenta de que no tengo nada que hacer en casa y decido ir a dar un grato paseo.

martes, 1 de noviembre de 2016

Se necesitan seis

Tras cinco intentos fallidos de empezar a escribir esto, creo ya sé por dónde tienen que ir mis palabras.

Me has dicho que te gustaba que escribiese sobre ti, así que eso es lo que voy a hacer, porque me resulta mucho más fácil decirte todo lo que siento a través de mi blog que por un mensaje de WhatsApp.

La verdad es que no entiendo como esto puede ser así, supongo que es porque si lo hago por aquí, tengo la posibilidad de no mostrarte nunca lo que dejo escrito, pero no puedo no mostrarte un mensaje que ya haya sido enviado.

Puede parecer algo complejo de entender o que solo me lo parezca a mí, no lo sé. Estoy algo confusa, pensaba que ya tenía las palabras bien organizadas para decírtelas, pero acabo de descubrir que ese orden no existe cuando empiezo a pensar en ti.

La verdad, aun llevo noches en las que me cuesta dormir por el caos  que me ha provocado hablar contigo en persona después de tanto tiempo sin verte. Aún no he podido similar todas las palabras que hemos compartido al margen del resto del grupo. Y lo que es aún peor, aun no me he quitado el recuerdo de tu cuerpo pegado al mío, tras fundirnos en aquel abrazo.

Y si mal no recuerdo... No, no, no, ¡No me lo puedo creer!, dime que es mentira, dime que lo que estoy pensado no es verdad. ¡Mierda, mierda, mierda! ¿Pero cómo coño te pude decir eso en persona? ¿Cómo cojones te pude preguntar si recuerdas que te dije que me gustabas? Joder...

Vale, vale, vale, respira, tranquila, respira, no pasa nada. Lo peor no es que te lo haya preguntado como si esas cosas fuesen algo fácil de olvidar, como si hoy le dices a una persona que te gusta y al siguiente ya se le tiene que olvidar. No, lo peor ha sido  lo que vino después.

¿Cómo te pude decir que a lo mejor solo te quiero como fuente de inspiración, si al mirar tus ojos clavados en los míos se me queda la mente completamente en blanco? Lo reconozco, no fue lo más inteligente, pero antes de tenerte delante era la cosa con más sentido del mundo.

Ya lo sé, ya lo sé, que es normal tener dudas y eso todo que se le suele decir a una persona para que no se sienta tan estúpida después de meter la pata de una manera realmente escandalosa. Pero no te escribo para que me digas eso todo, de hecho, ya ni recuerdo porque te estaba escribiendo...

Lo mejor va a ser que lo deje aquí para no empeorar más las cosas y a ver si la próxima vez pienso me lo pienso  seis veces antes de empezar a escribir.

martes, 18 de octubre de 2016

Chico Tomate

Puede que no tengas ni la menor idea de que es así como te llamaba al principio, en las primeras miradas furtivas, en las primeras flechas de amor... Siempre me ha gustado llamarte así para recordar lo sonrojado que estás.
                                            
Hace días que quiero escribirte esto, pero no tengo un diccionario del corazón y muchos sentimientos no los puedo transformar en palabras. Lo importante es que me muero por decirte que "Me gustas"; sé que ya lo he hecho millones de veces, pero necesito seguir haciéndolo por si en algún momento tú también lo sientes. Necesito recordarte-lo por si en algún día te olvidas de que tengo el corazón en carne viva y, sin tú saberlo, le hechas el más agrio de los limones.

 Empiezo a sentir que esto es una estupidez, una tontería. Supongo que no te gusta que te lo recuerde, que quieres pasar página y salvar esta amistad o lo que sea que nosotros tenemos.

¿Recuerdas cuando te dije que estaba fatal? Te he mentido en el motivo, no era por culpa de ver las imágenes de la muerte separando a mis gemelos favoritos; pero me di cuenta de que no te iba a decir: "Tengo un problema, y el protagonista eres tú".


Ya está, ya dije todas las palabras que me estaban ahogando, aunque esto no significa que el agua dejase de correr para acumularse de nuevo.

miércoles, 21 de septiembre de 2016

Testam(i)ento

Bienvenidos a mi testam(i)ento, aquí os voy a dejar por escrito y de forma oficial, todo lo que os voy a dejar mientras viva:

A mis amigos:

1. Una sonrisa en su rostro siempre que pueda.
2. Un hombro donde apoyarse o dejar las lágrimas para seguir caminando más ligero.
3. Los mejores consejos que se me puedan ocurrir.
4. Los chistes más malos del mundo.
5. Intentaré sacarles una débil sonora carcajada en los momentos más tensos.
6. Mis más sinceras palabras.
7. Y lo más importante, le voy a dar todo lo que soy, sin reservarme nada para mí.

A mi familia:

1...
 No tengo mucho que dejarles, pues todo lo que yo soy es porque lo he heredado de ellos.

Al Chico Tomate:

1. Le daría todo lo que me pidiese, pero no quiere nada mi.

A mi yo del futuro:

1. Le dejo el mejor pasado posible.

A mi futuro gato:

1. Todas las latas de atún que quiera.
2. Mi última mirada
3. Mi último suspiro.

Al resto del mundo:

1. Mi cuerpo pudriéndose debajo de la lápida.
2. Toda mi alma, que la dejo en cada uno de mis "escritos".

Dejo esto aquí escrito en pleno uso de mis facultades intelectuales, para que quede constancia de todo lo que vais a recibir mientras no me muera.

martes, 13 de septiembre de 2016

En proceso

Intenté olvidarle, de hecho, estoy conociendo a nuevas personas que me están ayudando en este largo proceso. No se pueden comparar con él, pero sí que están haciendo todo lo posible, aunque a pesar de ver en mí cosas que él no veía, no les puedo corresponder.

Esto me da mucha rabia, porque sé de primera mano, lo que significa sufrir por culpa de los amores no correspondidos, Pero lo siento, el corazón es así de caprichoso y no es capaz de comprender quién es mejor para su funcionamiento.

Lamento si a alguien le hago pensar que el amor no está hecho para él, pero no os lo voy a negar, todas las personas lo pensamos en algún momento. Que vamos a morir solos, que nunca nadie va a querer nuestros defectos, que el amor no está programada para entrar en nuestras vidas, que con nuestra media naranja se han hecho un zumo...

Solo son frases que usamos mientras el amor que nos va a corresponder está en proceso. Sí, el amor está hecho para todos, tarde o temprano aparecerá en nuestras vidas, sorprendiéndonos como solo este saber hacer.


Deciros que cuando la gente piensa eso es porque no ha encontrado la persona, el momento, el lugar... Y cuando lo hagan y vean que son correspondidos, se darán cuenta de por qué no lo habían encontrado antes. Porque non eran las personas correctas.

viernes, 19 de agosto de 2016

Viviendo irrealidades

-Quiero viajar, quiero llegar hasta la Luna y mirar su lado oculto, ver como el Sol no se ha marchado para abandonarnos. Y estar en compañía de las otras estrellas.

-Vale, te llevaré a la Luna, seré como tu Peter Pan. Iremos a Nunca Jamás y seremos dos niños perdidos más.

-¿Y luego qué haremos?

-Iremos de planeta en planeta en busca del que tenga una rosa y tres volcanes, para acabar en una escuela de magia y con tres soles reluciendo en el cielo.

-¿Haremos todo eso?

-Eso y más, te lo prometo.

-¿Y cuándo lo haremos?

-Ni Sherlock Holmes tiene la respuesta a esa pregunta.

Ella sonrío y cerró los ojos, estaba dispuesta a que todas esas cosas se le hiciesen reales aunque solo fuese en su cabeza, en sus sueños. No importaba, porque todas esas palabras le hicieron dormir con una gran sonrisa.

Él en silencio la observó, sabía que no podía llevarla a la Luna, pero sí que sabía qué hacer para que la Luna bajase hasta dónde está ella, sabía cómo ser dos niños perdidos más. Y le iba a hacer realidad esas locuras.

A la mañana siguiente, ella se fue a su clase de artes, le encantaba todo lo que aprendía. Ella pensaba que allí más que estudiar lo que hacía era vivir, disfruta con cada pincelada que daba, con cada escultura que hacía o con cada nuevo pintor que les enseñaban.

Las clases terminaron. Ese día hablaron sobre William Turner, también conocido como “El pintor de la luz”. A ella le despertó algo en su interior, le encantaba como captaba las cosas, cada pincelada que había sobre ese lienzo.

Al salir la estaba esperando, como todos los días. Ella subió al coche muy emocionada y no paraba de hablar, le contó todo lo que había aprendido en aquellas clases. Todas las ideas que se despertaron en su mente. Por eso, tardó en darse cuenta de que se habían pasado su casa hace mucho tiempo.

-¿A dónde nos vamos?

-Lo descubrirás dentro de poco.

-¡Pero no sé cuánto es ese poco!

-Pues yo no te lo voy a decir, lo vas a tener que adivinar.

Ella se hizo la enfada, le miraba de reojo y veía su sonrisa de autosuficiencia, tan perfecta, que tenía que dejar de mirarlo para no empezar a sonreír ella y que su enfado no se notase.

-As ganado este asalto, pero no la guerra, borra esa sonrisa- pensaba para sus adentros.

Ahora, era él quién la miraba. Le encantaba verla cuando se hacía la enfadada, porque se le formaba una bonita arruga en el entrecejo. Lentamente, le puso su mano sobre la pierna y se la empezó a acariciar. Ella se la cogió y se la acercó a sus labios. Ya no había rastro de la diminuta arruga.

-¿Qué es ese olor?

-Venga Sherlock, tú puedes saberlo.

-¿Es el mar? ¡Sí, es el mar!

-Elemental querido Watson.

-¿Pero hace un segundo no era Sherlock?

-Tú eres todo lo que quieras ser, Wendy

-¿Por qué Wendy? ¿Acaso eres Peter Pan?

-Sí, y estás en este coche para ir a Nunca Jamás, tal como te prometí.

Ella no dijo nada, solo podía mirarlo y sonreír. Estas tonterías solo las puede hacer él, y le encantaba eso. Sí, estaba dispuesta a no envejecer nunca si es a su lado.

El viaje se hizo bastante ameno, y el paisaje era precioso. Ya se podía ver el mar desde la lejanía, y unas pequeñas gaviotas revoloteando en lo más lejano, aunque cada vez se estaban acercando más y más.

Llegaron a un pequeño embarcadero y dejaron allí el coche. Él abrió el maletero y empezó a sacar neveras, toallas… Y lo empezó a cargar todo en un barco que estaba amarrado.

-Seamos malos, vayamos a dar un paseo en el barco del Capitán Garfio ahora que no está. Venga Wendy, sin miedo.

Ella sonrió y se introdujo dentro del pequeño barco, detrás de ella se metió él y el barco empezó a navegar por encima de las calmadas olas de aquel mar. Los dos se relajaron mientras el capitán los llevaba hacía una pequeña isla

-¿Ya estamos llegando a Nunca Jamás?

-Si señorita, vas a ser una niña perdida más. A ver si eres capaz de ver a campanilla- le dijo el capitán siguiéndole el rollo.

-¿Y va a haber tres soles en el cielo?

-Umm…- él se quedó mirando al pequeño Peter Pan.

-Claro que sí, los tres soles van a estar hoy en el cielo. Y en uno de ellos vas a poder ver una serpiente alada.-Le dijo ayudando al capitán.

Frenaron en la orilla, y bajaron los dos. No había nadie en aquella isla apartada de toda civilización posible, ¡Por eso decía lo de niña perdida! Pero era incapaz de ver por qué decía lo de los tres soles y de la serpiente alada.

-A lo mejor solo lo dijo por cumplir, para que me creyese que puede hacer todas mis fantasías realidad. Aunque él es todo lo que sueño.- pensaba ella.

-Venga, relájate. Que aquí no va a haber ningún cocodrilo que quiera comerte las manos. Como mucho hay algún que otro tiburón.

-¿Ti-ti-burones? Estás de bromas, ¿no?

-No, aquí hay muchos tiburones. La película de tiburón se ha inspirado en esta pequeña playa.- Le dijo muy serio.

-Señor, dime que está de bromas- le dijo suplicando al capitán de barco que le dijese que no había tiburones.

-La verdad, es que se han visto algún que otro tiburón hace algún par de años. Pero lo de la película… Ya es mucho exagerar- dice con una gran carcajada.

Ella miró al agua con miedo, le encantaba el olor a mar, ver el movimiento de las olas y todas las maravillosas historias que hay sobre el, todos los cuadros que exaltan su belleza y su grandeza. Pero ahora, solo puede ver aletas por todas partes.

Nunca le gustaron las criaturas que el mar oculta, y menos los que tienen grandes dientes y que sean capaces de devorarla entera en menos tiempo del que tardarían en ir a rescatarla.

-¿Nos metemos entonces?

-¡No! Ni loca, yo esa agua no la voy a tocar.

-Vale, quédate en la orilla mientras yo voy a nadar.

El corrió y se tiró de cabeza al mar, de pronto empezó a gritar mientras se iba hundiendo. Las olas ya empezaban a cubrirle la cabeza. Sin dudarlo un momento, ella se lanzó completamente vestida a salvarle.

-¡No te acerques, que es un tiburón!

De pronto, se sumergió completamente, sin dudarlo más, nadó lo más rápido posible en dirección al último sitio dónde lo vio. Pero allí ya no había nadie, ni nada. De pronto, algo la ataca por la espalda.

-¡Aaaaaaah!- gritó a pleno pulmón.

Detrás de ella sale él riéndose a carcajadas mientras la coge y la acerca a su cuerpo. Le da un gran beso pero ella le aparta de un gran empujón.

-Déjame en paz. No me toques, esta vez ya te has pasado.

Él se quedó petrificado, mirando como ella salía a la orilla y se escurría el pelo; un montón de agua empezó a caer. Estas gotas se juntaron junto a todas las otras que la caían de la ropa.

-No te enfades, solo era para que superases el miedo.-Dijo mientras nadaba a la orilla.

-Pues no ha funcionado.

-Yo creo que sí que lo ha hecho.

-¿Y por qué crees eso? Si se puede saber…-Dijo ella con los ojos en llamas.

-Porque aunque yo te haya dicho que había un tiburón en el agua te has metido igual, eso quiere decir que no te importaba tanto el tiburón y que no le temes tanto.

-¿O tal vez quiere decir que te quiero a ti más, y que solo en ese momento lo puedo soportar?- Dijo mientras se iba acercando a donde estaba él y lo abrazó con mucha fuerza.

Él le devolvió el abrazo, mientras le indicaba que debían de subir al barco de nuevo. Este se puso en marcha, y empezaron a ir a otras isla, por el camino vieron tres islas con una montaña respectivamente, aunque parecían grandes volcanes.

-Bueno, ahora es cuando estamos en nuestro cambio de planeta en busca del que tenga tres volcanes y una rosa, eses son los tres volcanes, pero ¿Y la rosa?- Le preguntó él como si la estuviese buscando por las orillas.

-Creo que nos hemos equivocado de planeta entonces, o puede que finalmente el cordero se escapase de la caja y la comió.- Dijo mientras buscaba con todo su ahínco una señal de vida de aquella flor, que, sin duda, allí no estaría.

Justo cuando se giró para ver si él la había visto, la encontró.  La tenía entre sus manos, mientras estaba de rodillas con una gran sonrisa en la cara. Luego se levantó y se la entregó con mucho cuidado para que no se pinchase.

-Parémonos en aquella isla de allí, que es dónde está el único volcán inactivo de este planeta.  Que ya va siendo hora de comer.

Bajaron y empezaron a comer unos sándwiches fríos que él había metido en la nevera que llevaban, y lo acompañaban con un refrescante zumo de naranja. Era todo lo que comían desde el almuerzo y eso que ya estaban a media tarde.

-Tu planeta es precioso, Principito.
Él la miró en silencio, le encantaba la sonrisa que tenía en la cara. Le estaba gustando toda aquella aventura en la que se habían embarcado, se lo notaba. Pero lo mayor sorpresa de todas, los estaba esperando al final del largo viaje por esas maravillosas islas.

-Señor, puede venir aquí un momento- le dijo el capitán del barco.

Él se acercó lo más rápido posible.

-¿Qué sucede?

-Verá, me temo que tenemos que ir ya a la siguiente isla, para llegar a la hora programada.

-Ah, vale, entiendo.- le dijo él.

La llamó y casi al momento ella ya estaba a su lado, le dijo que se tenían que ir ya de aquel planeta, que era hora de la limpieza de los volcanes y que tenían que empezar a arrancar los baobabs mientras aún eran pequeños.

En la siguiente isla en la que pararon, él le dijo que esperase en el barco. Pasados unos cinco minutos, el capitán le mandó que se bajase del barco, que la estaba esperando.

-Por cierto, vas a encontrar un paquete en la orilla. Ponte lo que haya dentro y que tengas mucha suerte.- le dijo con una gran sonrisa.

Ella se quedó un poco petrificada, ¿Qué sorpresa le tendrá hora preparada? ¿Qué habrá dentro del paquete? ¿Qué fantasía absurda me va a hacer realidad?

Cogió el paquete, estaba perfectamente cerrado. Al abrirlo se encontró con una larga tela, una carta y lo que parecía ser una varita. Al final, resultó que aquel montón de tela, era una maravillosa capa con el logo de Slytherin bordado.

La carta decía lo siguiente:
“Mi pequeña Bellatrix Lestrange, estás a  punto de vivir una gran batalla contra el hombre que tanto te has alegrado de haber matado.
Pd: He recuperado mi varita, la que tenías escondida en mi cuarto, pero a cambio, te he traído la tuya. Toda para ti.
Atte. Sirius Black”

-Por lo visto, esta va a ser la escuela de magia a la que voy a asistir. Que se prepare, que tiene todas las de perder ese sangre sucia- pensó para ella.

De pronto, él apareció detrás de uno de los múltiples árboles que allí había. Y la batalla dio comienzo. Eran dos jóvenes enamorados corriendo por una isla lanzando hechizos, sin darse cuenta de que el mayor hechizo que allí había era la del amor que los juntó.

-¡Qué divina pareja!- pensaba el capitán del barco, mientras veía aquella maravillosa escena desde el barco.

Las horas fueron pasando muy veloces, finalmente se escuchó que de la boca de ella salió la maldición de la muerte y el juego se acabó. Él se desplomó al suelo con mucha elegancia y ella corrió para revivirlo con un gran beso en los labios.

Subieron de nuevo al maravilloso barco que los estaba llevando a cumplir cada una de sus pequeñas fantasías. Y se dirigieron a la última isla. Se sentaron a ver la puesta de sol pero delante tenían unos inmensos árboles que les tapaban las vistas y lo fracturaban en tres partes.

-Aquí ya tienes los tres soles que te había prometido.

Y en el momento empezaron a salir fuegos artificiales, uno de ellos, ascendía como una majestuosa serpiente.

-Y aquí tengo mi serpiente alada- le dijo mientras apoyaba la cabeza sobre su hombro izquierdo.

Después de eso, emprendieron el viaje de regreso a casa. Con las estrella iluminando y una enorme Luna llena en el medio.

-Solo me queda hacer una cosa.

-¿Qué cosa?

-Decirte dónde se esconde el Sol cuando aparece la Luna, pues tú no lo puedes ver, pero yo sí.

-¿Y por qué yo no lo pedo ver?

-Porque se oculta en tu sonrisa.

Ella se sonrojó y mostró una de sus mejores sonrisas. Al llegar de nuevo al coche se despidieron del capitán e iniciaron su viaje de regreso a casa.

El viaje estaba siendo muy oscuro, se empezaba a notar muy cansada, con ganas de cerrar los ojos y no volver a abrirlos jamás. Pero esta sensación se le quitó de golpe al llegar a casa.

De pronto, se empiezan a escuchar unas voces:


-Ya ha vuelto, no vuelvan a cargar.

lunes, 18 de julio de 2016

Alas infernales/ ¿Fácil de matar?


Karma

La mayor parte de los demonios no utilizan las plumas de sus ángeles gemelos para escribir, sino para hacer una magia ancestral llamada vudú.
Estos demonios echan el aceite que se extrae del interior de las rocas de la parte más profunda del infierno, y lo hacen arder con “Hairys”, una llama especial que nunca se apaga. Se dice que esta es incluso más antigua que el mismo cielo. Pero creo que son solo leyendas.

Una vez que el aceite ya ha sido encendido con Hairys, se pone la pluma en el recipiente y a medida que esta se quema, el ángel empieza a arder también, pero no con fuego. Se quema con sus propios pecados y solo los más puros pueden aguantarlo. Pero yo no lo voy a hacer.

En primer lugar, porque él ni la notaría, es demasiado puro para quemarse. En segundo lugar, por lo mucho que me ha costado quitársela. Aún me sorprende tenerla entre mis manos. Pero me la he ganado.
Y ahora, al fin puedo hacer lo que siempre quise, ¡Escribir!

Aunque es injusto que la mayoría de los demonios ya hayan tenido su pluma con doce o trece años y yo he tenido que esperar hasta los veinte y dos.
Todo porque tengo muchísimo poder y piensan que nunca sabré controlarlo. Y en lugar de permitirme entrenar, me dejan encerrada en casa al margen de las batallas.

Lo que no sabe mi padre es que me entreno todos los días con los diversos cuchillos y tridentes que él tiene en el salón. Además, tampoco es consciente de que he sido la guerra enmascarada que se enfrentado con “El Bendito”.

Christopher

Es el momento de limpiar la espada. Pero no voy a tirar la sangre, no después de lo mucho que me ha costado obtenerla, por eso la voy a guardar en un tarro. A pesar de que la guerra ha sido hace bastantes semanas, aún no se ha secado y muestra un brillante color rojo.
Nunca había visto una sangre con ese color tan fuerte y con tanto aroma.

El agua bendita mezclada con la sangre demoníaca es la forma más práctica de acabar con el demonio del cual se ha extraído esta, pero hay un problema; es demasiado mala para morir con la poca sangre que tengo acumulada. Necesito un poco más, pero va a ser muy difícil de conseguir. Y tampoco estoy seguro de querer acabar con ella… Porque tengo la sensación de que me completa.

No me puedo imaginar cómo sería mi vida sin ella. Ya no podría volver a estar presente en ninguna batalla, pues he sido llamado a esta última porque se había notado la presencia de una fuerza potencialmente peligrosa. Y solo un ángel de mi clase la podría detener.

Nunca antes me habían dejado participar porque están convencidos de que no sería capaz de matar a nadie. Ni siquiera al mismo Lucifer, aunque lo tenga delante con las manos atadas y con la espada ya en apuntando a su garganta.
Además, me dicen que no sigo la palabra divina de nuestro creador, aunque en esto se equivocan, son ellos los que no lo hacen. Yo estoy perdonando al prójimo.

Reconozco que ahora, que por fin he encontrado a mi demonio perdido, me doy cuenta de las ganas que tienen de matar al suyo. Pero también le perdonaré la vida al mío. Las palabras son vacías si no las acompaño con mis actos. Además, la espera ha sido muy larga, aunque ha merecido la pena, ya que Dios me ha recompensado con ella.


miércoles, 29 de junio de 2016

Alas infernales/ Presentaciones

Karma
Yo soy ese karma que se encarga de que las cosas te salgan mal si no haces el bien. Yo soy el yang, todo lo negativo que pasa en el mundo es por mi culpa y también soy el demonio en persona. Soy la reina de todas vuestras desgracias y esto se demostró en aquella pelea. En la pelea más cruel y sanguinaria entre el bien y el mal.

En ella he visto un ángel, pero no era uno corriente. Dicen que el demonio es un ángel caído, pero se equivocan. Desde que le vi, me di cuenta de que él era EL Ángel, el único y verdadero. Gabriel a su lado es como una paloma.

Él es justo todo lo contrario de mi persona, es el karma que hace que pasen cosas buenas si haces el bien, es el ying que limpia vuestra aurea de mi marca de maldad.
Es el único ángel de clase "J" que he visto en la pelea y yo soy la de la serpiente tatuada en el brazo, para dejar bien claro que he sido yo la que ha hecho que Dios expulsase a los humanos del paraíso.

Esta es la primera vez que escribo, porque los demonios solo podemos escribir con la pluma de nuestro ángel gemelo. Y yo, por fin, he logrado obtener la mejor de todas. La más blanca, la más grande y la que tiene una pequeña "J" en el extremo inferior.

Christopher

Después de aquella pelea me di cuenta de que eso de que los demonios son ángeles caídos es falso. Ella nunca en su vida ha sido un ángel, ya ha nacido con ese horrible tatuaje grabado en el brazo y con su tridente de complemento. Es como una Barbie disfrazada para la fiesta de Halloween, pero por desgracia, es muy real.

En aquella pelea me ha dejado totalmente destrozado. Ella debe de ser, por lo menos, la hija de Satán. Cuando nuestras miradas se cruzaron en aquel derramamiento de sangre, me he dado cuenta de que es el demonio que ha incrementado el nivel de maldad, el nivel de desgracias... provocando que no pudiese dejar mi espada un segundo en su sitio.

Recuerdo que la batalla la ha dejado dañada, pero por desgracia, yo tampoco había salido muy victorioso. Tardé mucho tiempo en volver a tener todas las plumas en su sitio correspondiente y, aún estuve más tiempo intentando recuperar toda la energía que me ha hecho gastar.


Es increíble cómo no puedo quitármela de mi mente. El motivo más probable de que no pueda olvidarla es ese olor a sangre. A su sangre, que aún desprende mi espada.
Es extraño, sé que no debo matar, yo nunca quise matar a alguien, pero con ella, con ella... ¡Todo es diferente!

martes, 21 de junio de 2016

17.

17 años hago hoy, no sé que poner, no me siento nada rara ni diferente de cuando tenía 16 años. Mi vida siempre fue bastante normal, nunca fui una persona que destacase ni con muchos amigos, pero eso sí, los que tengo son los de verdad.

No creo que la gente piense que soy imprescindible en su vida, aunque muchas personas si lo son en la mía. Ellos son parte de mi historia, para no decir que son mi historia completa. No puedo permitirme imaginar la vida sin muchas de las personas que me rodean, mis familiares, amigos, conocidos e incluso de aquellas personas que me sacan un poco de quicio.

Siempre creí que eso del amor es algo que llega así de golpe, pero que se ve rápidamente si este no es correspondido, No me han echo falta 17 años para saber que esto no es así realmente, los 16 anteriores ya me han bastado. Si, lo digo porque me enamoré como cualquier adolescente y, porqué no decirlo de paso, me enamoré de la persona equivocada; aunque en el momento parecía la correcta.
  Aún no la he podido olvidar, aunque entró en mis planes demasiadas veces, espero que ahora alcance la madurez suficiente para saber que nunca la voy a poder borrar de mi mente aunque elimine todas sus conversaciones, redes sociales.... Porque los recuerdos se almacenan en la memoria no en un disco duro.

Tanto de hablar de amor me recuerda a mis amigos, porque son ellos las principales personas con las que comparto mis tontería, son ellos los que me aconsejan y, a veces, me infundan falsas esperanzas. Aunque estas nunca están de más.
  Dicen que los amigos de verdad se pueden contar con los dedos de una mano, pero yo no lo puedo hacer, porque al mirar mis manos tengo las suyas sujetándome para evitar que caiga a un precipicio de dolor y soledad.

Amigos míos, si estáis leyendo esto, me gustaría pediros perdón por si en algún momento os he fallado, si no me comporté como se esperaba de mi persona e incluso si os he  faltado con algunas palabras o consejos.
  Intento siempre daros ánimos en vuestros peores momentos con mis chistes malos, para intentar sacaros, aunque sea, una sonrisa por las estupideces que me hacen gracia.

Estos 17 años fueron maravillosos gracias a todos vosotros, por eso, lo que algunos denominan que es mi día, yo os digo que también es el vuestro, porque de no ser por todos vosotros todo podría ser muy diferente en mi vida.

Otro punto importante de estos 17 años que cumplo ahora, es mi familia, ellos son el pilar más fuerte que sostiene toda mi vida, sin ellos no podría llegar a existir la persona que está escribiendo ahora;puede que de no ser por ellos, a mi nunca me gustase escribir, de echo, lo podría hasta odiar.
  Gracias a mis padres por todo lo que me han soportado, aunque sé que ellos no me van a leer, me gustaría dejar aquí escrito que les quiero pedir perdón por todas las decepciones que les pude provocar, que siento mucho no ser la hija perfecta que a lo mejor ellos podrían esperar.
     No soy la hija inteligente que ellos esperaban, no soy muy sociable, odio salir de fiesta, aunque cuando salgo, no hay quién me devuelva  a casa: No muestro mucho mi sonrisa ni tampoco os doy muchos besos ni abrazos, esto no os lo toméis como que no os quiero, ¡Todo lo contrario! Lo que pasa es que no me gusta mucho que la gente me toque, por miedo a no acostumbrarme en un futuro a la ausencia de sus caricias.
  A mi hermana, decirte que tú tampoco me lees (creo), pero no me molesta mucho, de echo, a veces lo prefiero así, me das toda la intimidad que preciso para poder expresarme libremente, te agradezco todas las sonrisas que me has quitado durante estos 17 años, por supuesto que también hubo unas cuantas peleas, pero si no nos llegásemos a pelear es que algo malo pasaba.
 Al resto de mi familia, muchas gracias por todo, por siempre animarme para que llegue mucho más lejos de lo que creo que puedo llegar.

Ahora esto va para ti, muchas gracias por haber leído esto todo hasta el final, puede que entres en mis amigos, en familiares... pero lo que me importa es que, aunque pueda que no te conozca, mi vida tampoco sería la misma si tú no estás ella.
Felices 17, para mí misma,

lunes, 6 de junio de 2016

Palomo 666

Eso de que el demonio es un ángel caído es falso, solo es un ángel que tropezó con un amor indebido.  666, el número de besos que le robó a su amado antes de ser descubierto y expulsado del paraíso; 666, el número de lágrimas que le resbalaron por su rostro al descubrir que a él le tocaba ser el malo en aquella trágica historia de amor.

Fue un duro golpe descubrir que, mientras a él todos lo odiaban, a Dios más lo adoraban, por haber expulsado el mal de entre sus filas, sin saber que estaba apartando al amor de su vida.
  Ruptura dolorosa después de 33 años del nacimiento de su único hijo. Vientre de alquiler que le costó su relación y el diablo de Dios por siempre se separó.

Destierro, abandono, soledad e incomprensión, es todo lo que ganó de aquel trágico tropezón con el maldito amor. Todos dicen que fue Dios el que lo inventó ¡Menuda equivocación!, solo lo llenó de desilusión, falsas esperanzas y peores aventuras que nunca llegan a nada, salvo para que uno ame más.

666, sufrió mucho por amor porque su palomo se fue a dejar la semilla que le traería la alegría, pero cuando regresó, la chispa se apagó. Supongo que por eso el infierno está en llamas, para que cuando Dios mire hacía el, se dé cuenta de que nunca lo olvidó y de que todavía lo ama.

666, el número de días y noches que duró ese amor; y su número de la suerte en el maldito se transformó.
    Palomo sin alas, que no vuela ya, solo puede caminar por la soledad; perdónalo, vuelve a amar y así la paz al mundo regresará.

lunes, 2 de mayo de 2016

J.R.G

(J )oder, dentro de nada ya va a hacer dos años desde que te hablé por primera vez, ¿Quién me iba a decir a mí que después de una simple frase de cortesía se desatarían miles de frases de amistad? ¿Qué al fin y al cabo, ser poco mañosa es lo mejor que me ha podido pasar? Sí, estoy aún alucinada por todo lo que pasó desde aquel día; creo que en ese instante perdí toda le vergüenza que te tenía.

(R)ecuerdos que no paran de acosar mi memoria cada tres por cuatro, sonrisas que me irrumpen los sueños, frases que tengo grabadas a fuego en mi mente, palabras que las tengo siempre calladas, pero que tal día como hoy, tienen ganas de salir por fin.

No será la primera vez que te voy a decir que me gustas, pero me encanta repetírtelo para que lo tengas siempre presente, que si algún día, tú, llegas a sentir algo por mi insignificante persona; yo estaré aquí, esperándote con los trozos de mi corazón en una mano y con celo en la otra por si tengo que reparar el tuyo con piezas del mío.
Decirte, que todo lo que quise saber de tu pasado era para conocer en qué momento exacto de tu vida me enamoraría yo de ti si te conociese antes, que facetas de un pequeño tú me pueden llegar a enamorar... Solo busco eso que me hizo fijarme en ti en un pasado no muy lejano.
Intento buscar por todos los rincones cosas que pueda tener en común contigo, como Harry potter, The Walking Dead, Martin Garrix (la música electrónica en general), nuestro mutuo mal perder, que te guste el ajedrez, lástima que Star Wars no esté entre ellas también.

(G)racias por hacer que mis días se vuelvan un poco mejores cada vez que hablamos y permitirme poder "acompañarte" en tu viaje al mundo donde nacen todas mis paranoias con respecto a mi desaparición total de tú vida, a mi reemplazo por gente con la compartes más cosas, entre esas cosas... Tu maravilloso don de hacer puro arte.


Me despido ya de ti, por ahora...

jueves, 7 de abril de 2016

¡Hey! Que esta es para ti.

Tengo que escribirte todo lo que pienso de una vez por todas. Me da igual que la demás gente lo lea, pero ya les digo ahora que no es para ellos y que si quieren dejar de leer a partir de aquí, lo comprenderé, no me importará que lo hagan.

Esto es todo para ti, quiero decirte que te quiero, claro que te quiero, incluso me atreveré a decir que te amo, aún sin tener claro lo que este sentimiento implica. Llegaste a ser una persona muy importante para mí, una persona que hizo que mi mundo personal cambiase de órbita y dejase de pensar solo en mí. Ya te lo he dicho mil veces, lo siento mucho si en algún momento soy muy pesada, lamento si no me sé explicar, odio cuando me enfado contigo sin razón aparente; pero lo que pasa es que en mi cabeza tengo miles de motivos. Siento que a veces te trate como si fueses mi pareja aunque en mi interior sé que no lo eres y que nunca lo serás.

Pero si hay algo que lamento más que otra cosa en el mundo, es el hecho de haberte hablado en aquel pasillo, no debí hacerlo, porque en estos momentos estaría feliz y lo más importante, ya te habría olvidado... Cosa que intento, pero cada vez me hace más cuesta arriba porque a cada cosa que veo o escucho, pienso en ti; para mí Harry Potter ha cogido otro significado, la música electrónica se ha convertido en mis baladas de amor, los cuadros, las esculturas, las fotografías, ¡Todo lo que sea arte me recuerda a ti!  Solo con tener un lápiz en mis manos tengo el instinto feroz de escribir tu inicial, de grabar ese momento en la hoja, para cuando la vuelva a ver recuerde que en aquel momento pensé en ti, como hago todo el tiempo de mi vida.

Y lo que más odio de todo, es que tú no tienes culpa de nada, en ningún momento me diste esperanza pero tampoco me las quitabas por miedo a mi reacción; pues ahora te lo digo, creo que me sería de lo mejor, aunque creo que no cambiaría nada. Aunque sepa que con el alma rota y el corazón hecho pedazos te seguiría queriendo, seguiría mirando el pingüino que tengo enmarcado junto al trébol, para obtener suerte en un relación hipotética.


Creo que esto es todo lo que te quiero decir, pero esto no es todo lo que te quiero.

miércoles, 17 de febrero de 2016

Si no es mucho pedir...

Esta entrada te la dedico toda a ti, aunque la mayor parte de ellas te pertenecen. No nos conocemos mucho pero lograste que sintiese amor, o algo parecido; hiciste que supiese lo que son los celos, el temor de perder algo que nunca tuviste, me enseñaste que no se puede tener todo lo que quieres y que no tosas las personas te quieren como tú a ellas.

A pesar de todo eso, no te puedo olvidar. Aunque lo intenté con todo mi ahínco, porque lo que siento es una gran atracción mental; me encanta como juegas con mi mente ya que no puedes o quieres, con mi cuerpo...

Esta entrada te la dedico junto a todas las sonrisas y lágrimas, carcajadas y llantos, curas y heridas que también te pertenecen; ¡Cómo puedo proponerme olvidarte! Si todo lo que soy te pertenece a ti, sería como intentar olvidarme de mí. Yo ya no soy persona, ni carne, ni hueso, solo soy recuerdos, un montón de recuerdos de una vida que empieza a serlo en el instante que empezamos a mirarnos, hablarnos, sentirnos... Aunque esto último ambos lo hiciésemos de manera diferente ¡Cómo todo lo demás!

Yo lo imaginaba como en una película, tú como algo que ocurre en tu vida; como algo normal, y pensar esto, saber esto, es lo que empuja a tu recuerdo al acantilado para que desaparezca y yo junto a él; pero no, no puedo hacerlo mientras me quede un poco de esperanza, de ilusión, de deseo, de amor... No quiero acabar con tus recuerdos, no puedo acabar con ellos aunque esta maraña de hilos me esté empezando a rodear el cuello para acabar con mi vida, porque o yo los mato o ellos me matan; aunque siempre voy a mantener la esperanza de que vengas a liberarme, y juntos, formar nuevos y mejores recuerdos, y si no es mucho pedir...


¡Qué ambos sintamos lo mismo! que ambos muramos el uno por el otro, que el resto de la gente piense... ¡Qué piense lo que le des la real gana! porque en nuestro mundo de amor ya no va a haber más gente a parte de nosotros, ¡Qué más de dos ya son multitud!; haz realidad este deseo, si no es mucho pedir...