martes, 14 de febrero de 2017

Desahogos.

I

¿Y si realmente todo fuese un sueño? ¿Una ilusión? ¿Qué cada persona nueva que conocemos la ha creado nuestra imaginación para llenar una parte de nosotros? ¿Qué, por eso, cuando estamos en una cierta situación y la compartimos con otra persona, esta suele entendernos?

La verdad, sé que la vida no es así, pero me gustaría creer que sí. Que cuando algo cambie, creemos a una persona que nos enseñe como controlar la situación.

II

A la gente no le gusta mirar a los ojos a las personas tristes, a veces, ni las quieren tener cerca ¿Por qué?
Un día llegué a la conclusión de que es porque sus ojos expresan un montón de sentimientos que tienen atrapados en su interior, y  las personas normales no son capaces de procesarlos todos, y eso les asusta.

Les asusta no entender como alguien, con tantas cosas dentro, pueda estar mal. No entienden que los sentimientos puedan llegar a ser una carga muy pesada, aunque estos sean buenos. No entienden que la tristeza es un sentimiento necesario para librar el exceso de carga que tenemos, mediante las lágrimas. No se acuerdan de que un día, ellos también estuvieron tristes y nadie hizo nada.

III

¿Cómo recuperamos algo que nunca hemos tenido? ¿Cómo dejas marchar algo que nunca vino? ¿Cómo olvidas algo que nunca has recordado? ¿Cómo te gustan las cosas que odias? ¿Cómo despiertas si nunca has soñado? ¿Cómo sangras si nunca te han herido? ¿Cómo tocas algo que nunca ha estado a tu lado? ¿Cómo se respira si me quitas el aire? ¿Cómo gritas si todo es silencio?

IV
San Valentín se puede convertir en mi mayor infierno. Solo puedo pensar en estar a tu lado, haciendo las cosas típicas de pareja. Si, esas cosas que odio mirar cuando voy por la calle, que odio ver por los pasillos del instituto, esas cosas que me queman por dentro porque me recuerdan que no soy lo suficiente buena como para que una persona quiera mantener una relación seria.

Hay vacíos que la amistad no puede llenar.