Puede que no tengas ni la menor idea de que es así como te
llamaba al principio, en las primeras miradas furtivas, en las primeras flechas
de amor... Siempre me ha gustado llamarte así para recordar lo sonrojado que
estás.
Hace días que quiero escribirte esto, pero no tengo un
diccionario del corazón y muchos sentimientos no los puedo transformar en
palabras. Lo importante es que me muero por decirte que "Me gustas";
sé que ya lo he hecho millones de veces, pero necesito seguir haciéndolo por si
en algún momento tú también lo sientes. Necesito recordarte-lo por si en algún
día te olvidas de que tengo el corazón en carne viva y, sin tú saberlo, le
hechas el más agrio de los limones.
Empiezo a sentir que
esto es una estupidez, una tontería. Supongo que no te gusta que te lo
recuerde, que quieres pasar página y salvar esta amistad o lo que sea que
nosotros tenemos.
¿Recuerdas cuando te dije que estaba fatal? Te he mentido en
el motivo, no era por culpa de ver las imágenes de la muerte separando a mis
gemelos favoritos; pero me di cuenta de que no te iba a decir: "Tengo un
problema, y el protagonista eres tú".
Ya está, ya dije todas las palabras que me estaban ahogando,
aunque esto no significa que el agua dejase de correr para acumularse de nuevo.