Esta entrada te la dedico toda a ti, aunque la mayor parte
de ellas te pertenecen. No nos conocemos mucho pero lograste que sintiese amor,
o algo parecido; hiciste que supiese lo que son los celos, el temor de perder algo
que nunca tuviste, me enseñaste que no se puede tener todo lo que quieres y que
no tosas las personas te quieren como tú a ellas.
A pesar de todo eso, no te puedo olvidar. Aunque lo intenté
con todo mi ahínco, porque lo que siento es una gran atracción mental; me
encanta como juegas con mi mente ya que no puedes o quieres, con mi cuerpo...
Esta entrada te la dedico junto a todas las sonrisas y
lágrimas, carcajadas y llantos, curas y heridas que también te pertenecen;
¡Cómo puedo proponerme olvidarte! Si todo lo que soy te pertenece a ti, sería
como intentar olvidarme de mí. Yo ya no soy persona, ni carne, ni hueso, solo
soy recuerdos, un montón de recuerdos de una vida que empieza a serlo en el
instante que empezamos a mirarnos, hablarnos, sentirnos... Aunque esto último
ambos lo hiciésemos de manera diferente ¡Cómo todo lo demás!
Yo lo imaginaba como en una película, tú como algo que
ocurre en tu vida; como algo normal, y pensar esto, saber esto, es lo que
empuja a tu recuerdo al acantilado para que desaparezca y yo junto a él; pero
no, no puedo hacerlo mientras me quede un poco de esperanza, de ilusión, de
deseo, de amor... No quiero acabar con tus recuerdos, no puedo acabar con ellos
aunque esta maraña de hilos me esté empezando a rodear el cuello para acabar
con mi vida, porque o yo los mato o ellos me matan; aunque siempre voy a
mantener la esperanza de que vengas a liberarme, y juntos, formar nuevos y
mejores recuerdos, y si no es mucho pedir...
¡Qué ambos sintamos lo mismo! que ambos muramos el uno por
el otro, que el resto de la gente piense... ¡Qué piense lo que le des la real
gana! porque en nuestro mundo de amor ya no va a haber más gente a parte de
nosotros, ¡Qué más de dos ya son multitud!; haz realidad este deseo, si no es
mucho pedir...