No es por ti, es por mí. Te dejo porque ya no lo aguanto más. No soporto el pensamiento de que es tu sonrisa la que pone al Sol en el cielo, y que tus ojos le ceden el brillo a las estrellas que adornan el cielo nocturno.
No es por ti, es por mí. Ya me harté de las lágrimas que me inundan la cara al pensarte y de que mi cabeza no pueda olvidarte, pues el sitio del olvido está lleno de las veces que no te quería volver a hablar.
No es por ti, es por mí. Noto que somos personas muy diferentes. No tú de Marte y yo de Venus. De galaxias completamente opuestas, haciendo que no hablemos el mismo idioma a la hora del querer.
No es por ti, es por mí. Nuestras vidas parecían paralelas hasta que se produjo una perturbación en la mía, haciendo que nos cruzásemos. Al principio pensaba que los desastres tenían algo de bonito, ahora me doy cuenta de que no.
No es por ti, es por mí. Empiezo a odiar cuando mis amigas notan que no estoy como siempre y a pesar de que yo les insista con que estoy bien, tangan la certeza de que les miento. Pero es porque no quiero molestarlas cada vez que estoy mal.
No es por ti, es por mí. Necesito empezar a buscar el amor en otro sitio, y si fuese posible, que este sea correspondido. Necesito pasar página, cambiar de libro o dejar de leer; haré lo que sea necesario para no seguir queriéndote.
No es por ti, es por mí. Quiero poder escribir con la libertad de antes, sin que, tan pronto como tenga un lápiz, me den ganas de hacer esto, escribirte. O, por lo menos, que dejes de ser mi fuente de inspiración.
Es por ti, no por mí. ¿POR QUÉ COÑO NO ME PUEDES QUERER COMO YO TE QUIERO?