miércoles, 29 de junio de 2016

Alas infernales/ Presentaciones

Karma
Yo soy ese karma que se encarga de que las cosas te salgan mal si no haces el bien. Yo soy el yang, todo lo negativo que pasa en el mundo es por mi culpa y también soy el demonio en persona. Soy la reina de todas vuestras desgracias y esto se demostró en aquella pelea. En la pelea más cruel y sanguinaria entre el bien y el mal.

En ella he visto un ángel, pero no era uno corriente. Dicen que el demonio es un ángel caído, pero se equivocan. Desde que le vi, me di cuenta de que él era EL Ángel, el único y verdadero. Gabriel a su lado es como una paloma.

Él es justo todo lo contrario de mi persona, es el karma que hace que pasen cosas buenas si haces el bien, es el ying que limpia vuestra aurea de mi marca de maldad.
Es el único ángel de clase "J" que he visto en la pelea y yo soy la de la serpiente tatuada en el brazo, para dejar bien claro que he sido yo la que ha hecho que Dios expulsase a los humanos del paraíso.

Esta es la primera vez que escribo, porque los demonios solo podemos escribir con la pluma de nuestro ángel gemelo. Y yo, por fin, he logrado obtener la mejor de todas. La más blanca, la más grande y la que tiene una pequeña "J" en el extremo inferior.

Christopher

Después de aquella pelea me di cuenta de que eso de que los demonios son ángeles caídos es falso. Ella nunca en su vida ha sido un ángel, ya ha nacido con ese horrible tatuaje grabado en el brazo y con su tridente de complemento. Es como una Barbie disfrazada para la fiesta de Halloween, pero por desgracia, es muy real.

En aquella pelea me ha dejado totalmente destrozado. Ella debe de ser, por lo menos, la hija de Satán. Cuando nuestras miradas se cruzaron en aquel derramamiento de sangre, me he dado cuenta de que es el demonio que ha incrementado el nivel de maldad, el nivel de desgracias... provocando que no pudiese dejar mi espada un segundo en su sitio.

Recuerdo que la batalla la ha dejado dañada, pero por desgracia, yo tampoco había salido muy victorioso. Tardé mucho tiempo en volver a tener todas las plumas en su sitio correspondiente y, aún estuve más tiempo intentando recuperar toda la energía que me ha hecho gastar.


Es increíble cómo no puedo quitármela de mi mente. El motivo más probable de que no pueda olvidarla es ese olor a sangre. A su sangre, que aún desprende mi espada.
Es extraño, sé que no debo matar, yo nunca quise matar a alguien, pero con ella, con ella... ¡Todo es diferente!

martes, 21 de junio de 2016

17.

17 años hago hoy, no sé que poner, no me siento nada rara ni diferente de cuando tenía 16 años. Mi vida siempre fue bastante normal, nunca fui una persona que destacase ni con muchos amigos, pero eso sí, los que tengo son los de verdad.

No creo que la gente piense que soy imprescindible en su vida, aunque muchas personas si lo son en la mía. Ellos son parte de mi historia, para no decir que son mi historia completa. No puedo permitirme imaginar la vida sin muchas de las personas que me rodean, mis familiares, amigos, conocidos e incluso de aquellas personas que me sacan un poco de quicio.

Siempre creí que eso del amor es algo que llega así de golpe, pero que se ve rápidamente si este no es correspondido, No me han echo falta 17 años para saber que esto no es así realmente, los 16 anteriores ya me han bastado. Si, lo digo porque me enamoré como cualquier adolescente y, porqué no decirlo de paso, me enamoré de la persona equivocada; aunque en el momento parecía la correcta.
  Aún no la he podido olvidar, aunque entró en mis planes demasiadas veces, espero que ahora alcance la madurez suficiente para saber que nunca la voy a poder borrar de mi mente aunque elimine todas sus conversaciones, redes sociales.... Porque los recuerdos se almacenan en la memoria no en un disco duro.

Tanto de hablar de amor me recuerda a mis amigos, porque son ellos las principales personas con las que comparto mis tontería, son ellos los que me aconsejan y, a veces, me infundan falsas esperanzas. Aunque estas nunca están de más.
  Dicen que los amigos de verdad se pueden contar con los dedos de una mano, pero yo no lo puedo hacer, porque al mirar mis manos tengo las suyas sujetándome para evitar que caiga a un precipicio de dolor y soledad.

Amigos míos, si estáis leyendo esto, me gustaría pediros perdón por si en algún momento os he fallado, si no me comporté como se esperaba de mi persona e incluso si os he  faltado con algunas palabras o consejos.
  Intento siempre daros ánimos en vuestros peores momentos con mis chistes malos, para intentar sacaros, aunque sea, una sonrisa por las estupideces que me hacen gracia.

Estos 17 años fueron maravillosos gracias a todos vosotros, por eso, lo que algunos denominan que es mi día, yo os digo que también es el vuestro, porque de no ser por todos vosotros todo podría ser muy diferente en mi vida.

Otro punto importante de estos 17 años que cumplo ahora, es mi familia, ellos son el pilar más fuerte que sostiene toda mi vida, sin ellos no podría llegar a existir la persona que está escribiendo ahora;puede que de no ser por ellos, a mi nunca me gustase escribir, de echo, lo podría hasta odiar.
  Gracias a mis padres por todo lo que me han soportado, aunque sé que ellos no me van a leer, me gustaría dejar aquí escrito que les quiero pedir perdón por todas las decepciones que les pude provocar, que siento mucho no ser la hija perfecta que a lo mejor ellos podrían esperar.
     No soy la hija inteligente que ellos esperaban, no soy muy sociable, odio salir de fiesta, aunque cuando salgo, no hay quién me devuelva  a casa: No muestro mucho mi sonrisa ni tampoco os doy muchos besos ni abrazos, esto no os lo toméis como que no os quiero, ¡Todo lo contrario! Lo que pasa es que no me gusta mucho que la gente me toque, por miedo a no acostumbrarme en un futuro a la ausencia de sus caricias.
  A mi hermana, decirte que tú tampoco me lees (creo), pero no me molesta mucho, de echo, a veces lo prefiero así, me das toda la intimidad que preciso para poder expresarme libremente, te agradezco todas las sonrisas que me has quitado durante estos 17 años, por supuesto que también hubo unas cuantas peleas, pero si no nos llegásemos a pelear es que algo malo pasaba.
 Al resto de mi familia, muchas gracias por todo, por siempre animarme para que llegue mucho más lejos de lo que creo que puedo llegar.

Ahora esto va para ti, muchas gracias por haber leído esto todo hasta el final, puede que entres en mis amigos, en familiares... pero lo que me importa es que, aunque pueda que no te conozca, mi vida tampoco sería la misma si tú no estás ella.
Felices 17, para mí misma,

lunes, 6 de junio de 2016

Palomo 666

Eso de que el demonio es un ángel caído es falso, solo es un ángel que tropezó con un amor indebido.  666, el número de besos que le robó a su amado antes de ser descubierto y expulsado del paraíso; 666, el número de lágrimas que le resbalaron por su rostro al descubrir que a él le tocaba ser el malo en aquella trágica historia de amor.

Fue un duro golpe descubrir que, mientras a él todos lo odiaban, a Dios más lo adoraban, por haber expulsado el mal de entre sus filas, sin saber que estaba apartando al amor de su vida.
  Ruptura dolorosa después de 33 años del nacimiento de su único hijo. Vientre de alquiler que le costó su relación y el diablo de Dios por siempre se separó.

Destierro, abandono, soledad e incomprensión, es todo lo que ganó de aquel trágico tropezón con el maldito amor. Todos dicen que fue Dios el que lo inventó ¡Menuda equivocación!, solo lo llenó de desilusión, falsas esperanzas y peores aventuras que nunca llegan a nada, salvo para que uno ame más.

666, sufrió mucho por amor porque su palomo se fue a dejar la semilla que le traería la alegría, pero cuando regresó, la chispa se apagó. Supongo que por eso el infierno está en llamas, para que cuando Dios mire hacía el, se dé cuenta de que nunca lo olvidó y de que todavía lo ama.

666, el número de días y noches que duró ese amor; y su número de la suerte en el maldito se transformó.
    Palomo sin alas, que no vuela ya, solo puede caminar por la soledad; perdónalo, vuelve a amar y así la paz al mundo regresará.