viernes, 13 de julio de 2018

Alas infernales/ El mensaje

Karma

La calle está casi desierta, respiro de alivio al comprobar que puedo pasear tranquilamente sin tener que hablar con algún estúpido vecino de los que siempre me encuentro cuando salgo a estirar mis esqueléticas alas.

Contemplo cada roca que se encuentro en mi camino. A medida que avanzo más hacia el centro del infierno estas están más y más calientes y todo se va llenando un poco más del ligero humo que estás emiten.

Veo a otro demonio y sin dudarlo me meto en otro callejón para no tener que hablarle. Sigo concentrada en mis pensamientos “¿Volveré a alguna guerra?”, “¿Le diré a mi padre que he ido a luchar?”, “¿Qué me diferencia de los otros demonios para no poder entrenar con ellos en la escuela?”.

Unos graves ladridos me quitan de mis pensamientos a los que no le pude dar una respuesta válida. Al mirar hacia atrás, veo como un enorme perro de tres cabezas se dirige hacía a mí de manera muy veloz y con escasa intención de detenerse.

Sin duda alguno, era Cancerbero, el perro que vigila las puertas del infierno. “¿Qué hace caminando por estas calles y no en su lugar habitual?”. Al ver que se detiene a mi lado, me ha dado la única respuesta mis preguntas.

Una de sus cabezas dejó caer una especie de carta a mis pies, y después se marchó por el mismo lugar por el que había venido, pero esta vez ya en silencio y con un paso mucho más relajado.

Al mirar la carta, veo que tiene mi nombre escrito en la parte exterior del sobre. La recojo y al abrirla empiezo a leer el mensaje que contenía:

“Reúnete conmigo y con el Señor de las Tinieblas, es importante. No hables con nadie y no te entretengas por el camino.”

Al final, se podía observar la ilegible firma de mi padre. Y tras un corto momento de sorpresa ante tan extraña invitación, me dirijo al lugar de la reunión.

Christopher

Me dirijo a unas mesas de piedra que hay junto a un río que casi nadie va a visitar, porque necesito tranquilidad. El camino es bastante tranquilo, solo me he detenido a hablar con dos ángeles que iban a llevar a su pequeño al parque.

El agua corre sin detenerse, al igual que los peces que viven en ella, que subían y bajaban por el agua mientras que esquivaban con una gran habilidad las piedras que se ponían en su camino.

¡Eso es lo que yo debo hacer! No tengo que quedarme mirando para la piedra que no me deja avanzar, tengo que ser capaz de rodearla, ya que no se va a mover de ahí por más que yo lo desee con toda mi alma. – le digo a un pequeño pájaro que se ha posado a mi lado.

Cuando lo observo mejor, me fijo que no era un pájaro cualquiera, sino una de las blancas palomas que utilizamos para comunicarnos en el cielo. Y, en efecto, esta traía su carta en el pico. Ella me mira fijamente y deja caer el sobre en mi mano.

Al recogerla, observo que tiene mi nombre escrito en letras doradas, además de tener el sello oficial de San Pedro plasmada en ella. Sin duda, debe de ser algo importante. Pero, antes de abrir la carta, meto la mano en el bolsillo y le doy un poco de comida a la paloma.

Mientras observaba como picoteaba las migas de pan que le ofrecí, no recordaba el sobre que tenía entre mis largos y blancos dedos. Solo cuando está alzó el vuelo, la curiosidad se apoderó de mi cuerpo y decidí ver el contenido del sobre:

“Christopher te necesitamos, reúnete conmigo en el sitio de siempre. Es urgente, por favor, no te demores mucho.

Ante tal petición no me puedo resistir, y sin darme tiempo a meter la carta de nuevo en su sobre, abro las alas y emprendo mi vuelo. Ya que eso me permitirá llegar mucho antes que caminando.

martes, 3 de abril de 2018

Soledad noctámbula

Calló la noche y con ella murieron las esperanzas de ese día. No seré la mejor persona del mundo, no llegaré a estudiar lo que deseo, dormir temprano y este año tampoco lograré enamorarle.

Llega la noche sin su luna, mis penas son las únicas que me hacen compañía en la oscuridad. Ya no hay rastro de los cigarrillos ni de las cervezas que adornaban la nevera hace dos horas. No hay nada que aparte los nubarrones de mi cabeza.

Las luces de la ciudad evitan que mis ojos vidriosos (como si de una ventana en los días de lluvia se tratasen) sean capaces de ver una estrella. Una que no sea fugaz para que  me haga compañía a las tres de la madrugada de un otoño cualquiera...

Llevo un año sin tomar el café de tus ojos y, aún me dura el insomnio producido por la última mirada que cruzamos aquella tarde de verano. Aquella tarde que conservo intacta en mi mente, para que sea mi salvavidas en las noches como esta.

Hoy calló una noche sin luna, sin estrellas, sin esperanzas. Hoy, calló otra noche en la que noto que los kilómetros acaban con todos mis sueños de tenerte a centímetros.

lunes, 25 de septiembre de 2017

Últimas palabras

I

Al final siempre vuelvo.
No importa que coja una dirección totalmente apuesta a la tuya, ni si vas borrando tus huellas durante el camino. Al final, mis pies me llevan de nuevo a tu lado.
En esto, nada tiene que ver el destino ni la casualidad.
Nuestras miradas siempre se acaban cruzando de nuevo por una sencilla razón. En el momento en que mis ojos no te pueden ver, mi cerebro empieza a trazar todas las rutas posibles para encontrarme contigo, teniendo en cuenta la dirección errante de tus pasos.
A veces, solo te miro desde lejos, te veo sonreír y se me escapa una sonrisa tonta a mí también. En eses momentos, no quiero acercarme a hablarte porque me toca olvidarte.
Siempre me digo, una y otra vez "Recuerda, esta vez lo vas a superar de verdad".


II

He pensado que te tenía superado.
Que mi corazón ya no latía por ti. Pero me equivocaba...
Pasaron los días, las horas y los minutos, y a cada momento estaba esperando un mensaje tuyo.
Me horroriza la idea de quererte de nuevo. Aunque, realmente, nunca he dejado de hacerlo.
Ellos tenían razón.

III
Todo era más fácil cuando me convencí de que ya no te quería.
Mis ojos, ya no se mojaban al escuchar tu nombre. Mi pecho, no se comprimía ante la idea de verte.
Ahora, eso cambió, y todo me duele. Porque me recuerda a ti.
Espero acabar pronto con este sufrimiento.

IV
Ahora si, ya es el momento de ponerle un punto y final.
No más celos, no más intromisiones en tu vida. Estoy dispuesta a dejarte marchar de una vez por todas. Espero que seas feliz con ella, que sigáis hablando durante horas y horas y que le compres  muchos más anillos.
Creo, que no tengo nada más que decirte.
Salvo que, ese "Te quiero", me lo guardaré, para que sea el ancla que evite que mis sentimientos vuelvan a flotar. 

domingo, 27 de agosto de 2017

Hasta más escribir

He intentado de todas las formas posibles que me quisieras. Que sintieses lo mismo que yo pero, ahora, me doy cuenta de que eso nunca va a suceder.
Te has acostumbrado a que solo sea una amiga más, una persona que puede ser prescindible en tu vida. Ya va siendo hora de aceptarlo, de tirar esa toalla que quería sostener antes de esta nueva ostia que me has dado.
Ya estoy harta de ver como nunca quieres que quedemos, de sentir que solo me quieres para enviarnos mensajes... No, eso ya no lo puedo soportar más. Por eso, adiós.
Si, le digo adiós a todo aquello que un día sentí. Prefiero sentir odio que amor al verte. Estoy derrotada, tu has ganado. Te dejo en paz, para siempre. Lentamente me iré apartando de ti, puede que sea duro al principio, pero va a ser lo mejor para los dos.
Tu no tendrás que seguir fingiendo que quieres quedar conmigo, y yo podré borrar toda la historia de amor que me he ido creando en mi mente.

miércoles, 23 de agosto de 2017

Último intento?

Esto no tenía que ser así.
Se suponía que ya estaba, que te dejaba de querer. Pero no.
No soy capaz de no pensar en ti, no soy capaz de borrarte de mi vida. Pero, esta vez, será la definitiva. Ya no van a existir otras oportunidades. Será un "ahora o nunca". Porque quiero evitar que consumas todo mi corazón.
Para lograrlo, voy a hacer las cosas de una manera diferente. La más importante, es que me voy a permitir imaginar que lo voy a lograr. No pensaré que es imposible, que solo me quieres como amiga... ¡Eso es parte del pasado!
Ahora, sé que tus preciosos ojos marrones se van a fijar en los míos y verán aquello que antes no eran capaces. Descubrirán cuanto te quiero en realidad y que las palabras se me quedan cortas. Tus manos, desearan estar en mis caderas para acercar mi cuerpo al tuyo...
Si, me voy a permitir pensar en que esto, será realidad. Porque, como te dije una vez, "atraemos a nuestras vidas aquello que emitimos" y en esta última ocasión, espero emitir la convicción de que va a funcionar.
En el hipotético caso de que fracase, siempre puedo hablar con Mario, para que me diga dónde conseguir setas verdes, y ganar una nueva oportunidad.

sábado, 20 de mayo de 2017

XVI

Gracias por cada sonrisa que me provocas, por cada pena que me quitas y por cada beso que me debes.

Gracias por aceptar embarcarte conmigo en esta extraña aventura. La cuál, no sé hasta dónde llegará, pero si es contigo... Hasta el infinito y más allá.

Eres de lo mejor que tiene este mundo, me escuchas, me lees, me aconsejas... Siempre estás cuando más te necito, aunque no te lo pida!

Ya te lo he dicho unas ¿cuarenta veces? Y si no lo he hecho, lo pensé. Pero, creo que no te merezco, eres demasido para mí. (Y eso que yo soy perfecta).

Y para no repetirme mucho más, que te quiero, y cada día que pasa, te voy queriendo un poco más y más...

No lo olvides, yo estoy aquí para ti, de la misma forma que tú lo estás para mí.

lunes, 8 de mayo de 2017

Todo empieza en ti

Cuando todo volvía a ser un mundo de lágrimas y de desesperación, apareciste tú. Justo en el momento en el que iba a tirar la llave de una puerta que tiene escrito sentimientos.  Me has hecho comprender que esa puerta, por mucho que se intente, nunca se cierra del todo.

Me has escuchado, me has aconsejado y, lo más importante, me has inspirado. No solo a escribir esto, sino a como afrontar la vida. Como encontrar la ventana abierta aunque esta esté en el lado opuesto de la casa.

Aún nos queda mucho por conocer al uno del otro; pero lo que nos falta, se irá haciendo cada vez más y más pequeño con el paso del tiempo, de las horas y de los momentos en que estemos hablando, riendo, o simplemente mirándonos.

Será por el rey de oros, pero he ganado una gran fortuna encontrándote entre tanta multitud, y eso es algo que agradezco cada día que pasa, que pasamos...

Puede que no seamos una fecha, ni una canción... Pero somos recuerdos, momentos vividos.

Momentos que ocurrieron el día que el reloj decidió que pasasen rápido las horas para no poder estar todo el tiempo que hubiese deseado a tu lado,o encima...

Gracias por enseñarme que las cosas, siempre se vuelven mejores, sobre todo, si estás tú en ellas.