Al principio tu recuerdo me sacaba una tímida sonrisa. Recordar el camino que tus dedos hicieron sobre mi cuerpo, como los apoyabas en mis labios para luego besarnos. Y tus manos, suaves, tocando mi cuello como si fuese un salvavidas.
Pero ahora, estos recuerdos me traen tristeza, nostalgia... Me hacen creer que eso pertenece a un pasado muy lejano. A un tiempo que nunca se repetirá. Siento, que cuando te tuve a mi lado me has llenado pero ahora... ahora... me dejas vacía.
No es que seamos el amor de nuestras vidas, nuestras medias naranjas o las personas a las que Cupido le lanzó una de sus flechas. No, no somos personas destinadas a convertirse en una historia de amor. Solo somos dos seres que apagaron su soledad en los labios del otro.
Haciendo que, cuando estos se separaron, volviese todo el vacío de golpe.