martes, 1 de noviembre de 2016

Se necesitan seis

Tras cinco intentos fallidos de empezar a escribir esto, creo ya sé por dónde tienen que ir mis palabras.

Me has dicho que te gustaba que escribiese sobre ti, así que eso es lo que voy a hacer, porque me resulta mucho más fácil decirte todo lo que siento a través de mi blog que por un mensaje de WhatsApp.

La verdad es que no entiendo como esto puede ser así, supongo que es porque si lo hago por aquí, tengo la posibilidad de no mostrarte nunca lo que dejo escrito, pero no puedo no mostrarte un mensaje que ya haya sido enviado.

Puede parecer algo complejo de entender o que solo me lo parezca a mí, no lo sé. Estoy algo confusa, pensaba que ya tenía las palabras bien organizadas para decírtelas, pero acabo de descubrir que ese orden no existe cuando empiezo a pensar en ti.

La verdad, aun llevo noches en las que me cuesta dormir por el caos  que me ha provocado hablar contigo en persona después de tanto tiempo sin verte. Aún no he podido similar todas las palabras que hemos compartido al margen del resto del grupo. Y lo que es aún peor, aun no me he quitado el recuerdo de tu cuerpo pegado al mío, tras fundirnos en aquel abrazo.

Y si mal no recuerdo... No, no, no, ¡No me lo puedo creer!, dime que es mentira, dime que lo que estoy pensado no es verdad. ¡Mierda, mierda, mierda! ¿Pero cómo coño te pude decir eso en persona? ¿Cómo cojones te pude preguntar si recuerdas que te dije que me gustabas? Joder...

Vale, vale, vale, respira, tranquila, respira, no pasa nada. Lo peor no es que te lo haya preguntado como si esas cosas fuesen algo fácil de olvidar, como si hoy le dices a una persona que te gusta y al siguiente ya se le tiene que olvidar. No, lo peor ha sido  lo que vino después.

¿Cómo te pude decir que a lo mejor solo te quiero como fuente de inspiración, si al mirar tus ojos clavados en los míos se me queda la mente completamente en blanco? Lo reconozco, no fue lo más inteligente, pero antes de tenerte delante era la cosa con más sentido del mundo.

Ya lo sé, ya lo sé, que es normal tener dudas y eso todo que se le suele decir a una persona para que no se sienta tan estúpida después de meter la pata de una manera realmente escandalosa. Pero no te escribo para que me digas eso todo, de hecho, ya ni recuerdo porque te estaba escribiendo...

Lo mejor va a ser que lo deje aquí para no empeorar más las cosas y a ver si la próxima vez pienso me lo pienso  seis veces antes de empezar a escribir.