Como ya empieza a ser costumbre, me vuelves a superar. Pero
no solo en las notas, como ya estoy bien
acostumbrada, si no que me superas en él.
Me encantaría poder llorar y así quitarme la pena de no
tenerle, de no poder olerle, pero soy incapaz. Un muro me bloquea el paso de
las lágrimas y no me deja escapar, ¿La culpable? , La rabia y puede que también
la sucia envidia que siento por ti.
Debo evitar esta malsana envidia, porque eres mi mejor
amiga, aunque creo que eso no mejora las
cosas. Pero sin ti no podría ser feliz, aunque sienta rabia y celos, porque en
todo eres genial, nunca tienes fallos ni manchas y haces a todos felices. Pero
lo que más odio de ti es lo que a mí más
me gustaría tener... Si estoy hablando
delo sociable que eres.
Yo siempre tan antisocial y tú siempre tan sociable, te
integras tan rápido, mientras que yo siempre estoy en una esquina, observando e
intentando aprender de ti, pero no se puede hacer algo perfecto de la cosa más
imperfecta. Puedes decir que soy perfecta
a mi manera, pero ese tipo de perfección no le gusta a él.
Pensar en que si algún día conozco a alguien, cuando te lo presente, lo que más deseará será
conocerte y me dejará de lado. Todo para poder, al menos, rozar tu mano y darse
cuenta de que todo este tiempo estuvo tocando la mano equivocada. La mano del
diablo, la mano que escribe esto, con los dedos en carne viva, porque estas
palabras la van quemando.