Karma
La mayor parte de los
demonios no utilizan las plumas de sus ángeles gemelos para escribir, sino para
hacer una magia ancestral llamada vudú.
Estos demonios echan el
aceite que se extrae del interior de las rocas de la parte más profunda del
infierno, y lo hacen arder con “Hairys”, una llama especial que nunca se
apaga. Se dice que esta es incluso más antigua que el mismo cielo. Pero creo
que son solo leyendas.
Una vez que el aceite ya
ha sido encendido con Hairys, se pone la pluma en el recipiente y a
medida que esta se quema, el ángel empieza a arder también, pero no con fuego.
Se quema con sus propios pecados y solo los más puros pueden aguantarlo. Pero
yo no lo voy a hacer.
En primer lugar, porque
él ni la notaría, es demasiado puro para quemarse. En segundo lugar, por lo
mucho que me ha costado quitársela. Aún me sorprende tenerla entre mis
manos. Pero me la he ganado.
Y ahora, al fin puedo
hacer lo que siempre quise, ¡Escribir!
Aunque es injusto que la
mayoría de los demonios ya hayan tenido su pluma con doce o trece años y yo he
tenido que esperar hasta los veinte y dos.
Todo porque tengo
muchísimo poder y piensan que nunca sabré controlarlo. Y en lugar de permitirme
entrenar, me dejan encerrada en casa al margen de las batallas.
Lo que no sabe mi padre
es que me entreno todos los días con los diversos cuchillos y tridentes que él
tiene en el salón. Además, tampoco es consciente de que he sido la guerra
enmascarada que se enfrentado con “El Bendito”.
Christopher
Es el momento de limpiar
la espada. Pero no voy a tirar la sangre, no después de lo mucho que me ha
costado obtenerla, por eso la voy a guardar en un tarro. A pesar de que la
guerra ha sido hace bastantes semanas, aún no se ha secado y muestra un
brillante color rojo.
Nunca había visto una
sangre con ese color tan fuerte y con tanto aroma.
El agua bendita mezclada
con la sangre demoníaca es la forma más práctica de acabar con el demonio del
cual se ha extraído esta, pero hay un problema; es demasiado mala para morir
con la poca sangre que tengo acumulada. Necesito un poco más, pero va a ser muy
difícil de conseguir. Y tampoco estoy seguro de querer acabar con ella… Porque
tengo la sensación de que me completa.
No me puedo imaginar cómo
sería mi vida sin ella. Ya no podría volver a estar presente en ninguna
batalla, pues he sido llamado a esta última porque se había notado la presencia
de una fuerza potencialmente peligrosa. Y solo un ángel de mi clase la
podría detener.
Nunca antes me habían
dejado participar porque están convencidos de que no sería capaz de matar a
nadie. Ni siquiera al mismo Lucifer, aunque lo tenga delante con las manos
atadas y con la espada ya en apuntando a su garganta.
Además, me dicen que no
sigo la palabra divina de nuestro creador, aunque en esto se equivocan,
son ellos los que no lo hacen. Yo estoy perdonando al prójimo.
Reconozco que ahora, que
por fin he encontrado a mi demonio perdido, me doy cuenta de las ganas que
tienen de matar al suyo. Pero también le perdonaré la vida al mío. Las palabras
son vacías si no las acompaño con mis actos. Además, la espera ha sido muy
larga, aunque ha merecido la pena, ya que Dios me ha recompensado con ella.