lunes, 18 de julio de 2016

Alas infernales/ ¿Fácil de matar?


Karma

La mayor parte de los demonios no utilizan las plumas de sus ángeles gemelos para escribir, sino para hacer una magia ancestral llamada vudú.
Estos demonios echan el aceite que se extrae del interior de las rocas de la parte más profunda del infierno, y lo hacen arder con “Hairys”, una llama especial que nunca se apaga. Se dice que esta es incluso más antigua que el mismo cielo. Pero creo que son solo leyendas.

Una vez que el aceite ya ha sido encendido con Hairys, se pone la pluma en el recipiente y a medida que esta se quema, el ángel empieza a arder también, pero no con fuego. Se quema con sus propios pecados y solo los más puros pueden aguantarlo. Pero yo no lo voy a hacer.

En primer lugar, porque él ni la notaría, es demasiado puro para quemarse. En segundo lugar, por lo mucho que me ha costado quitársela. Aún me sorprende tenerla entre mis manos. Pero me la he ganado.
Y ahora, al fin puedo hacer lo que siempre quise, ¡Escribir!

Aunque es injusto que la mayoría de los demonios ya hayan tenido su pluma con doce o trece años y yo he tenido que esperar hasta los veinte y dos.
Todo porque tengo muchísimo poder y piensan que nunca sabré controlarlo. Y en lugar de permitirme entrenar, me dejan encerrada en casa al margen de las batallas.

Lo que no sabe mi padre es que me entreno todos los días con los diversos cuchillos y tridentes que él tiene en el salón. Además, tampoco es consciente de que he sido la guerra enmascarada que se enfrentado con “El Bendito”.

Christopher

Es el momento de limpiar la espada. Pero no voy a tirar la sangre, no después de lo mucho que me ha costado obtenerla, por eso la voy a guardar en un tarro. A pesar de que la guerra ha sido hace bastantes semanas, aún no se ha secado y muestra un brillante color rojo.
Nunca había visto una sangre con ese color tan fuerte y con tanto aroma.

El agua bendita mezclada con la sangre demoníaca es la forma más práctica de acabar con el demonio del cual se ha extraído esta, pero hay un problema; es demasiado mala para morir con la poca sangre que tengo acumulada. Necesito un poco más, pero va a ser muy difícil de conseguir. Y tampoco estoy seguro de querer acabar con ella… Porque tengo la sensación de que me completa.

No me puedo imaginar cómo sería mi vida sin ella. Ya no podría volver a estar presente en ninguna batalla, pues he sido llamado a esta última porque se había notado la presencia de una fuerza potencialmente peligrosa. Y solo un ángel de mi clase la podría detener.

Nunca antes me habían dejado participar porque están convencidos de que no sería capaz de matar a nadie. Ni siquiera al mismo Lucifer, aunque lo tenga delante con las manos atadas y con la espada ya en apuntando a su garganta.
Además, me dicen que no sigo la palabra divina de nuestro creador, aunque en esto se equivocan, son ellos los que no lo hacen. Yo estoy perdonando al prójimo.

Reconozco que ahora, que por fin he encontrado a mi demonio perdido, me doy cuenta de las ganas que tienen de matar al suyo. Pero también le perdonaré la vida al mío. Las palabras son vacías si no las acompaño con mis actos. Además, la espera ha sido muy larga, aunque ha merecido la pena, ya que Dios me ha recompensado con ella.