martes, 1 de noviembre de 2016

Se necesitan seis

Tras cinco intentos fallidos de empezar a escribir esto, creo ya sé por dónde tienen que ir mis palabras.

Me has dicho que te gustaba que escribiese sobre ti, así que eso es lo que voy a hacer, porque me resulta mucho más fácil decirte todo lo que siento a través de mi blog que por un mensaje de WhatsApp.

La verdad es que no entiendo como esto puede ser así, supongo que es porque si lo hago por aquí, tengo la posibilidad de no mostrarte nunca lo que dejo escrito, pero no puedo no mostrarte un mensaje que ya haya sido enviado.

Puede parecer algo complejo de entender o que solo me lo parezca a mí, no lo sé. Estoy algo confusa, pensaba que ya tenía las palabras bien organizadas para decírtelas, pero acabo de descubrir que ese orden no existe cuando empiezo a pensar en ti.

La verdad, aun llevo noches en las que me cuesta dormir por el caos  que me ha provocado hablar contigo en persona después de tanto tiempo sin verte. Aún no he podido similar todas las palabras que hemos compartido al margen del resto del grupo. Y lo que es aún peor, aun no me he quitado el recuerdo de tu cuerpo pegado al mío, tras fundirnos en aquel abrazo.

Y si mal no recuerdo... No, no, no, ¡No me lo puedo creer!, dime que es mentira, dime que lo que estoy pensado no es verdad. ¡Mierda, mierda, mierda! ¿Pero cómo coño te pude decir eso en persona? ¿Cómo cojones te pude preguntar si recuerdas que te dije que me gustabas? Joder...

Vale, vale, vale, respira, tranquila, respira, no pasa nada. Lo peor no es que te lo haya preguntado como si esas cosas fuesen algo fácil de olvidar, como si hoy le dices a una persona que te gusta y al siguiente ya se le tiene que olvidar. No, lo peor ha sido  lo que vino después.

¿Cómo te pude decir que a lo mejor solo te quiero como fuente de inspiración, si al mirar tus ojos clavados en los míos se me queda la mente completamente en blanco? Lo reconozco, no fue lo más inteligente, pero antes de tenerte delante era la cosa con más sentido del mundo.

Ya lo sé, ya lo sé, que es normal tener dudas y eso todo que se le suele decir a una persona para que no se sienta tan estúpida después de meter la pata de una manera realmente escandalosa. Pero no te escribo para que me digas eso todo, de hecho, ya ni recuerdo porque te estaba escribiendo...

Lo mejor va a ser que lo deje aquí para no empeorar más las cosas y a ver si la próxima vez pienso me lo pienso  seis veces antes de empezar a escribir.

martes, 18 de octubre de 2016

Chico Tomate

Puede que no tengas ni la menor idea de que es así como te llamaba al principio, en las primeras miradas furtivas, en las primeras flechas de amor... Siempre me ha gustado llamarte así para recordar lo sonrojado que estás.
                                            
Hace días que quiero escribirte esto, pero no tengo un diccionario del corazón y muchos sentimientos no los puedo transformar en palabras. Lo importante es que me muero por decirte que "Me gustas"; sé que ya lo he hecho millones de veces, pero necesito seguir haciéndolo por si en algún momento tú también lo sientes. Necesito recordarte-lo por si en algún día te olvidas de que tengo el corazón en carne viva y, sin tú saberlo, le hechas el más agrio de los limones.

 Empiezo a sentir que esto es una estupidez, una tontería. Supongo que no te gusta que te lo recuerde, que quieres pasar página y salvar esta amistad o lo que sea que nosotros tenemos.

¿Recuerdas cuando te dije que estaba fatal? Te he mentido en el motivo, no era por culpa de ver las imágenes de la muerte separando a mis gemelos favoritos; pero me di cuenta de que no te iba a decir: "Tengo un problema, y el protagonista eres tú".


Ya está, ya dije todas las palabras que me estaban ahogando, aunque esto no significa que el agua dejase de correr para acumularse de nuevo.

miércoles, 21 de septiembre de 2016

Testam(i)ento

Bienvenidos a mi testam(i)ento, aquí os voy a dejar por escrito y de forma oficial, todo lo que os voy a dejar mientras viva:

A mis amigos:

1. Una sonrisa en su rostro siempre que pueda.
2. Un hombro donde apoyarse o dejar las lágrimas para seguir caminando más ligero.
3. Los mejores consejos que se me puedan ocurrir.
4. Los chistes más malos del mundo.
5. Intentaré sacarles una débil sonora carcajada en los momentos más tensos.
6. Mis más sinceras palabras.
7. Y lo más importante, le voy a dar todo lo que soy, sin reservarme nada para mí.

A mi familia:

1...
 No tengo mucho que dejarles, pues todo lo que yo soy es porque lo he heredado de ellos.

Al Chico Tomate:

1. Le daría todo lo que me pidiese, pero no quiere nada mi.

A mi yo del futuro:

1. Le dejo el mejor pasado posible.

A mi futuro gato:

1. Todas las latas de atún que quiera.
2. Mi última mirada
3. Mi último suspiro.

Al resto del mundo:

1. Mi cuerpo pudriéndose debajo de la lápida.
2. Toda mi alma, que la dejo en cada uno de mis "escritos".

Dejo esto aquí escrito en pleno uso de mis facultades intelectuales, para que quede constancia de todo lo que vais a recibir mientras no me muera.

martes, 13 de septiembre de 2016

En proceso

Intenté olvidarle, de hecho, estoy conociendo a nuevas personas que me están ayudando en este largo proceso. No se pueden comparar con él, pero sí que están haciendo todo lo posible, aunque a pesar de ver en mí cosas que él no veía, no les puedo corresponder.

Esto me da mucha rabia, porque sé de primera mano, lo que significa sufrir por culpa de los amores no correspondidos, Pero lo siento, el corazón es así de caprichoso y no es capaz de comprender quién es mejor para su funcionamiento.

Lamento si a alguien le hago pensar que el amor no está hecho para él, pero no os lo voy a negar, todas las personas lo pensamos en algún momento. Que vamos a morir solos, que nunca nadie va a querer nuestros defectos, que el amor no está programada para entrar en nuestras vidas, que con nuestra media naranja se han hecho un zumo...

Solo son frases que usamos mientras el amor que nos va a corresponder está en proceso. Sí, el amor está hecho para todos, tarde o temprano aparecerá en nuestras vidas, sorprendiéndonos como solo este saber hacer.


Deciros que cuando la gente piensa eso es porque no ha encontrado la persona, el momento, el lugar... Y cuando lo hagan y vean que son correspondidos, se darán cuenta de por qué no lo habían encontrado antes. Porque non eran las personas correctas.

viernes, 19 de agosto de 2016

Viviendo irrealidades

-Quiero viajar, quiero llegar hasta la Luna y mirar su lado oculto, ver como el Sol no se ha marchado para abandonarnos. Y estar en compañía de las otras estrellas.

-Vale, te llevaré a la Luna, seré como tu Peter Pan. Iremos a Nunca Jamás y seremos dos niños perdidos más.

-¿Y luego qué haremos?

-Iremos de planeta en planeta en busca del que tenga una rosa y tres volcanes, para acabar en una escuela de magia y con tres soles reluciendo en el cielo.

-¿Haremos todo eso?

-Eso y más, te lo prometo.

-¿Y cuándo lo haremos?

-Ni Sherlock Holmes tiene la respuesta a esa pregunta.

Ella sonrío y cerró los ojos, estaba dispuesta a que todas esas cosas se le hiciesen reales aunque solo fuese en su cabeza, en sus sueños. No importaba, porque todas esas palabras le hicieron dormir con una gran sonrisa.

Él en silencio la observó, sabía que no podía llevarla a la Luna, pero sí que sabía qué hacer para que la Luna bajase hasta dónde está ella, sabía cómo ser dos niños perdidos más. Y le iba a hacer realidad esas locuras.

A la mañana siguiente, ella se fue a su clase de artes, le encantaba todo lo que aprendía. Ella pensaba que allí más que estudiar lo que hacía era vivir, disfruta con cada pincelada que daba, con cada escultura que hacía o con cada nuevo pintor que les enseñaban.

Las clases terminaron. Ese día hablaron sobre William Turner, también conocido como “El pintor de la luz”. A ella le despertó algo en su interior, le encantaba como captaba las cosas, cada pincelada que había sobre ese lienzo.

Al salir la estaba esperando, como todos los días. Ella subió al coche muy emocionada y no paraba de hablar, le contó todo lo que había aprendido en aquellas clases. Todas las ideas que se despertaron en su mente. Por eso, tardó en darse cuenta de que se habían pasado su casa hace mucho tiempo.

-¿A dónde nos vamos?

-Lo descubrirás dentro de poco.

-¡Pero no sé cuánto es ese poco!

-Pues yo no te lo voy a decir, lo vas a tener que adivinar.

Ella se hizo la enfada, le miraba de reojo y veía su sonrisa de autosuficiencia, tan perfecta, que tenía que dejar de mirarlo para no empezar a sonreír ella y que su enfado no se notase.

-As ganado este asalto, pero no la guerra, borra esa sonrisa- pensaba para sus adentros.

Ahora, era él quién la miraba. Le encantaba verla cuando se hacía la enfadada, porque se le formaba una bonita arruga en el entrecejo. Lentamente, le puso su mano sobre la pierna y se la empezó a acariciar. Ella se la cogió y se la acercó a sus labios. Ya no había rastro de la diminuta arruga.

-¿Qué es ese olor?

-Venga Sherlock, tú puedes saberlo.

-¿Es el mar? ¡Sí, es el mar!

-Elemental querido Watson.

-¿Pero hace un segundo no era Sherlock?

-Tú eres todo lo que quieras ser, Wendy

-¿Por qué Wendy? ¿Acaso eres Peter Pan?

-Sí, y estás en este coche para ir a Nunca Jamás, tal como te prometí.

Ella no dijo nada, solo podía mirarlo y sonreír. Estas tonterías solo las puede hacer él, y le encantaba eso. Sí, estaba dispuesta a no envejecer nunca si es a su lado.

El viaje se hizo bastante ameno, y el paisaje era precioso. Ya se podía ver el mar desde la lejanía, y unas pequeñas gaviotas revoloteando en lo más lejano, aunque cada vez se estaban acercando más y más.

Llegaron a un pequeño embarcadero y dejaron allí el coche. Él abrió el maletero y empezó a sacar neveras, toallas… Y lo empezó a cargar todo en un barco que estaba amarrado.

-Seamos malos, vayamos a dar un paseo en el barco del Capitán Garfio ahora que no está. Venga Wendy, sin miedo.

Ella sonrió y se introdujo dentro del pequeño barco, detrás de ella se metió él y el barco empezó a navegar por encima de las calmadas olas de aquel mar. Los dos se relajaron mientras el capitán los llevaba hacía una pequeña isla

-¿Ya estamos llegando a Nunca Jamás?

-Si señorita, vas a ser una niña perdida más. A ver si eres capaz de ver a campanilla- le dijo el capitán siguiéndole el rollo.

-¿Y va a haber tres soles en el cielo?

-Umm…- él se quedó mirando al pequeño Peter Pan.

-Claro que sí, los tres soles van a estar hoy en el cielo. Y en uno de ellos vas a poder ver una serpiente alada.-Le dijo ayudando al capitán.

Frenaron en la orilla, y bajaron los dos. No había nadie en aquella isla apartada de toda civilización posible, ¡Por eso decía lo de niña perdida! Pero era incapaz de ver por qué decía lo de los tres soles y de la serpiente alada.

-A lo mejor solo lo dijo por cumplir, para que me creyese que puede hacer todas mis fantasías realidad. Aunque él es todo lo que sueño.- pensaba ella.

-Venga, relájate. Que aquí no va a haber ningún cocodrilo que quiera comerte las manos. Como mucho hay algún que otro tiburón.

-¿Ti-ti-burones? Estás de bromas, ¿no?

-No, aquí hay muchos tiburones. La película de tiburón se ha inspirado en esta pequeña playa.- Le dijo muy serio.

-Señor, dime que está de bromas- le dijo suplicando al capitán de barco que le dijese que no había tiburones.

-La verdad, es que se han visto algún que otro tiburón hace algún par de años. Pero lo de la película… Ya es mucho exagerar- dice con una gran carcajada.

Ella miró al agua con miedo, le encantaba el olor a mar, ver el movimiento de las olas y todas las maravillosas historias que hay sobre el, todos los cuadros que exaltan su belleza y su grandeza. Pero ahora, solo puede ver aletas por todas partes.

Nunca le gustaron las criaturas que el mar oculta, y menos los que tienen grandes dientes y que sean capaces de devorarla entera en menos tiempo del que tardarían en ir a rescatarla.

-¿Nos metemos entonces?

-¡No! Ni loca, yo esa agua no la voy a tocar.

-Vale, quédate en la orilla mientras yo voy a nadar.

El corrió y se tiró de cabeza al mar, de pronto empezó a gritar mientras se iba hundiendo. Las olas ya empezaban a cubrirle la cabeza. Sin dudarlo un momento, ella se lanzó completamente vestida a salvarle.

-¡No te acerques, que es un tiburón!

De pronto, se sumergió completamente, sin dudarlo más, nadó lo más rápido posible en dirección al último sitio dónde lo vio. Pero allí ya no había nadie, ni nada. De pronto, algo la ataca por la espalda.

-¡Aaaaaaah!- gritó a pleno pulmón.

Detrás de ella sale él riéndose a carcajadas mientras la coge y la acerca a su cuerpo. Le da un gran beso pero ella le aparta de un gran empujón.

-Déjame en paz. No me toques, esta vez ya te has pasado.

Él se quedó petrificado, mirando como ella salía a la orilla y se escurría el pelo; un montón de agua empezó a caer. Estas gotas se juntaron junto a todas las otras que la caían de la ropa.

-No te enfades, solo era para que superases el miedo.-Dijo mientras nadaba a la orilla.

-Pues no ha funcionado.

-Yo creo que sí que lo ha hecho.

-¿Y por qué crees eso? Si se puede saber…-Dijo ella con los ojos en llamas.

-Porque aunque yo te haya dicho que había un tiburón en el agua te has metido igual, eso quiere decir que no te importaba tanto el tiburón y que no le temes tanto.

-¿O tal vez quiere decir que te quiero a ti más, y que solo en ese momento lo puedo soportar?- Dijo mientras se iba acercando a donde estaba él y lo abrazó con mucha fuerza.

Él le devolvió el abrazo, mientras le indicaba que debían de subir al barco de nuevo. Este se puso en marcha, y empezaron a ir a otras isla, por el camino vieron tres islas con una montaña respectivamente, aunque parecían grandes volcanes.

-Bueno, ahora es cuando estamos en nuestro cambio de planeta en busca del que tenga tres volcanes y una rosa, eses son los tres volcanes, pero ¿Y la rosa?- Le preguntó él como si la estuviese buscando por las orillas.

-Creo que nos hemos equivocado de planeta entonces, o puede que finalmente el cordero se escapase de la caja y la comió.- Dijo mientras buscaba con todo su ahínco una señal de vida de aquella flor, que, sin duda, allí no estaría.

Justo cuando se giró para ver si él la había visto, la encontró.  La tenía entre sus manos, mientras estaba de rodillas con una gran sonrisa en la cara. Luego se levantó y se la entregó con mucho cuidado para que no se pinchase.

-Parémonos en aquella isla de allí, que es dónde está el único volcán inactivo de este planeta.  Que ya va siendo hora de comer.

Bajaron y empezaron a comer unos sándwiches fríos que él había metido en la nevera que llevaban, y lo acompañaban con un refrescante zumo de naranja. Era todo lo que comían desde el almuerzo y eso que ya estaban a media tarde.

-Tu planeta es precioso, Principito.
Él la miró en silencio, le encantaba la sonrisa que tenía en la cara. Le estaba gustando toda aquella aventura en la que se habían embarcado, se lo notaba. Pero lo mayor sorpresa de todas, los estaba esperando al final del largo viaje por esas maravillosas islas.

-Señor, puede venir aquí un momento- le dijo el capitán del barco.

Él se acercó lo más rápido posible.

-¿Qué sucede?

-Verá, me temo que tenemos que ir ya a la siguiente isla, para llegar a la hora programada.

-Ah, vale, entiendo.- le dijo él.

La llamó y casi al momento ella ya estaba a su lado, le dijo que se tenían que ir ya de aquel planeta, que era hora de la limpieza de los volcanes y que tenían que empezar a arrancar los baobabs mientras aún eran pequeños.

En la siguiente isla en la que pararon, él le dijo que esperase en el barco. Pasados unos cinco minutos, el capitán le mandó que se bajase del barco, que la estaba esperando.

-Por cierto, vas a encontrar un paquete en la orilla. Ponte lo que haya dentro y que tengas mucha suerte.- le dijo con una gran sonrisa.

Ella se quedó un poco petrificada, ¿Qué sorpresa le tendrá hora preparada? ¿Qué habrá dentro del paquete? ¿Qué fantasía absurda me va a hacer realidad?

Cogió el paquete, estaba perfectamente cerrado. Al abrirlo se encontró con una larga tela, una carta y lo que parecía ser una varita. Al final, resultó que aquel montón de tela, era una maravillosa capa con el logo de Slytherin bordado.

La carta decía lo siguiente:
“Mi pequeña Bellatrix Lestrange, estás a  punto de vivir una gran batalla contra el hombre que tanto te has alegrado de haber matado.
Pd: He recuperado mi varita, la que tenías escondida en mi cuarto, pero a cambio, te he traído la tuya. Toda para ti.
Atte. Sirius Black”

-Por lo visto, esta va a ser la escuela de magia a la que voy a asistir. Que se prepare, que tiene todas las de perder ese sangre sucia- pensó para ella.

De pronto, él apareció detrás de uno de los múltiples árboles que allí había. Y la batalla dio comienzo. Eran dos jóvenes enamorados corriendo por una isla lanzando hechizos, sin darse cuenta de que el mayor hechizo que allí había era la del amor que los juntó.

-¡Qué divina pareja!- pensaba el capitán del barco, mientras veía aquella maravillosa escena desde el barco.

Las horas fueron pasando muy veloces, finalmente se escuchó que de la boca de ella salió la maldición de la muerte y el juego se acabó. Él se desplomó al suelo con mucha elegancia y ella corrió para revivirlo con un gran beso en los labios.

Subieron de nuevo al maravilloso barco que los estaba llevando a cumplir cada una de sus pequeñas fantasías. Y se dirigieron a la última isla. Se sentaron a ver la puesta de sol pero delante tenían unos inmensos árboles que les tapaban las vistas y lo fracturaban en tres partes.

-Aquí ya tienes los tres soles que te había prometido.

Y en el momento empezaron a salir fuegos artificiales, uno de ellos, ascendía como una majestuosa serpiente.

-Y aquí tengo mi serpiente alada- le dijo mientras apoyaba la cabeza sobre su hombro izquierdo.

Después de eso, emprendieron el viaje de regreso a casa. Con las estrella iluminando y una enorme Luna llena en el medio.

-Solo me queda hacer una cosa.

-¿Qué cosa?

-Decirte dónde se esconde el Sol cuando aparece la Luna, pues tú no lo puedes ver, pero yo sí.

-¿Y por qué yo no lo pedo ver?

-Porque se oculta en tu sonrisa.

Ella se sonrojó y mostró una de sus mejores sonrisas. Al llegar de nuevo al coche se despidieron del capitán e iniciaron su viaje de regreso a casa.

El viaje estaba siendo muy oscuro, se empezaba a notar muy cansada, con ganas de cerrar los ojos y no volver a abrirlos jamás. Pero esta sensación se le quitó de golpe al llegar a casa.

De pronto, se empiezan a escuchar unas voces:


-Ya ha vuelto, no vuelvan a cargar.

lunes, 18 de julio de 2016

Alas infernales/ ¿Fácil de matar?


Karma

La mayor parte de los demonios no utilizan las plumas de sus ángeles gemelos para escribir, sino para hacer una magia ancestral llamada vudú.
Estos demonios echan el aceite que se extrae del interior de las rocas de la parte más profunda del infierno, y lo hacen arder con “Hairys”, una llama especial que nunca se apaga. Se dice que esta es incluso más antigua que el mismo cielo. Pero creo que son solo leyendas.

Una vez que el aceite ya ha sido encendido con Hairys, se pone la pluma en el recipiente y a medida que esta se quema, el ángel empieza a arder también, pero no con fuego. Se quema con sus propios pecados y solo los más puros pueden aguantarlo. Pero yo no lo voy a hacer.

En primer lugar, porque él ni la notaría, es demasiado puro para quemarse. En segundo lugar, por lo mucho que me ha costado quitársela. Aún me sorprende tenerla entre mis manos. Pero me la he ganado.
Y ahora, al fin puedo hacer lo que siempre quise, ¡Escribir!

Aunque es injusto que la mayoría de los demonios ya hayan tenido su pluma con doce o trece años y yo he tenido que esperar hasta los veinte y dos.
Todo porque tengo muchísimo poder y piensan que nunca sabré controlarlo. Y en lugar de permitirme entrenar, me dejan encerrada en casa al margen de las batallas.

Lo que no sabe mi padre es que me entreno todos los días con los diversos cuchillos y tridentes que él tiene en el salón. Además, tampoco es consciente de que he sido la guerra enmascarada que se enfrentado con “El Bendito”.

Christopher

Es el momento de limpiar la espada. Pero no voy a tirar la sangre, no después de lo mucho que me ha costado obtenerla, por eso la voy a guardar en un tarro. A pesar de que la guerra ha sido hace bastantes semanas, aún no se ha secado y muestra un brillante color rojo.
Nunca había visto una sangre con ese color tan fuerte y con tanto aroma.

El agua bendita mezclada con la sangre demoníaca es la forma más práctica de acabar con el demonio del cual se ha extraído esta, pero hay un problema; es demasiado mala para morir con la poca sangre que tengo acumulada. Necesito un poco más, pero va a ser muy difícil de conseguir. Y tampoco estoy seguro de querer acabar con ella… Porque tengo la sensación de que me completa.

No me puedo imaginar cómo sería mi vida sin ella. Ya no podría volver a estar presente en ninguna batalla, pues he sido llamado a esta última porque se había notado la presencia de una fuerza potencialmente peligrosa. Y solo un ángel de mi clase la podría detener.

Nunca antes me habían dejado participar porque están convencidos de que no sería capaz de matar a nadie. Ni siquiera al mismo Lucifer, aunque lo tenga delante con las manos atadas y con la espada ya en apuntando a su garganta.
Además, me dicen que no sigo la palabra divina de nuestro creador, aunque en esto se equivocan, son ellos los que no lo hacen. Yo estoy perdonando al prójimo.

Reconozco que ahora, que por fin he encontrado a mi demonio perdido, me doy cuenta de las ganas que tienen de matar al suyo. Pero también le perdonaré la vida al mío. Las palabras son vacías si no las acompaño con mis actos. Además, la espera ha sido muy larga, aunque ha merecido la pena, ya que Dios me ha recompensado con ella.


miércoles, 29 de junio de 2016

Alas infernales/ Presentaciones

Karma
Yo soy ese karma que se encarga de que las cosas te salgan mal si no haces el bien. Yo soy el yang, todo lo negativo que pasa en el mundo es por mi culpa y también soy el demonio en persona. Soy la reina de todas vuestras desgracias y esto se demostró en aquella pelea. En la pelea más cruel y sanguinaria entre el bien y el mal.

En ella he visto un ángel, pero no era uno corriente. Dicen que el demonio es un ángel caído, pero se equivocan. Desde que le vi, me di cuenta de que él era EL Ángel, el único y verdadero. Gabriel a su lado es como una paloma.

Él es justo todo lo contrario de mi persona, es el karma que hace que pasen cosas buenas si haces el bien, es el ying que limpia vuestra aurea de mi marca de maldad.
Es el único ángel de clase "J" que he visto en la pelea y yo soy la de la serpiente tatuada en el brazo, para dejar bien claro que he sido yo la que ha hecho que Dios expulsase a los humanos del paraíso.

Esta es la primera vez que escribo, porque los demonios solo podemos escribir con la pluma de nuestro ángel gemelo. Y yo, por fin, he logrado obtener la mejor de todas. La más blanca, la más grande y la que tiene una pequeña "J" en el extremo inferior.

Christopher

Después de aquella pelea me di cuenta de que eso de que los demonios son ángeles caídos es falso. Ella nunca en su vida ha sido un ángel, ya ha nacido con ese horrible tatuaje grabado en el brazo y con su tridente de complemento. Es como una Barbie disfrazada para la fiesta de Halloween, pero por desgracia, es muy real.

En aquella pelea me ha dejado totalmente destrozado. Ella debe de ser, por lo menos, la hija de Satán. Cuando nuestras miradas se cruzaron en aquel derramamiento de sangre, me he dado cuenta de que es el demonio que ha incrementado el nivel de maldad, el nivel de desgracias... provocando que no pudiese dejar mi espada un segundo en su sitio.

Recuerdo que la batalla la ha dejado dañada, pero por desgracia, yo tampoco había salido muy victorioso. Tardé mucho tiempo en volver a tener todas las plumas en su sitio correspondiente y, aún estuve más tiempo intentando recuperar toda la energía que me ha hecho gastar.


Es increíble cómo no puedo quitármela de mi mente. El motivo más probable de que no pueda olvidarla es ese olor a sangre. A su sangre, que aún desprende mi espada.
Es extraño, sé que no debo matar, yo nunca quise matar a alguien, pero con ella, con ella... ¡Todo es diferente!