No puedo sonreír en este momento, no puedo llorar ni gritar
porque eso no lo siento. En esta cárcel, si sonrío me tratan de loca y nunca
podré salir y si lloro me darán la libertad. Yo tengo las lágrimas y los gritos
callados, lo único que hago es sonreír de medio lado, porque no saben si estoy triste o contento.
Escribir esto con la
boca no es fácil, pues lo brazos los tengo sujetos por una estúpida camisa de
fuerza. Me parece fatal que por decir lo que pienso me hayan atado, no se dan cuenta
de que mis palabras fueron escuchadas y por lo menos en una persona guardadas.
Me podéis matar pero el recuerdo vivo quedará.
Escucho sus pasos avanzar para mi alma callar, pero este
folio lo podré guardar y tú lo leerás, por favor, no estaba loco, solo decía lo
que creía y lo que creo. Pueden encerrar a una persona por decir lo que piensa
pero ese pensamiento libre queda y ahora lo están demostrando a la vez que me
encarcelan pero como solamente soy una loca ¿Qué le importa?
A los locos nadie los escucha y si no me equivoco tú también eres un loco,
porque también estás aquí encerrado ¿Realmente estamos locos? Yo no lo creo, e
incluso me atrevo a decir que los locos son ellos, creyendo que unas camisas de
fuerza van a callar nuestras palabras, por eso, cundo vuelva a tener la boca
vacía me pondré a gritar y ahora podrán decir que soy un loco, pero esta vez...
tendrán razón.
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