sábado, 7 de febrero de 2015

Simples palabras

No puedo sonreír en este momento, no puedo llorar ni gritar porque eso no lo siento. En esta cárcel, si sonrío me tratan de loca y nunca podré salir y si lloro me darán la libertad. Yo tengo las lágrimas y los gritos callados, lo único que hago es sonreír de medio lado, porque  no saben si estoy triste o contento.

 Escribir esto con la boca no es fácil, pues lo brazos los tengo sujetos por una estúpida camisa de fuerza. Me parece fatal que por decir lo que pienso me hayan atado, no se dan cuenta de que mis palabras fueron escuchadas y por lo menos en una persona guardadas. Me podéis matar pero el recuerdo vivo quedará.

Escucho sus pasos avanzar para mi alma callar, pero este folio lo podré guardar y tú lo leerás, por favor, no estaba loco, solo decía lo que creía y lo que creo. Pueden encerrar a una persona por decir lo que piensa pero ese pensamiento libre queda y ahora lo están demostrando a la vez que me encarcelan pero como solamente soy una loca ¿Qué le importa?


A los locos nadie los escucha y si  no me equivoco tú también eres un loco, porque también estás aquí encerrado ¿Realmente estamos locos? Yo no lo creo, e incluso me atrevo a decir que los locos son ellos, creyendo que unas camisas de fuerza van a callar nuestras palabras, por eso, cundo vuelva a tener la boca vacía me pondré a gritar y ahora podrán decir que soy un loco, pero esta vez... tendrán razón.

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