viernes, 26 de diciembre de 2014

Bajo la chimenea

El 25 de Diciembre, me levanté para mirar si había algo debajo de la chimenea. Nada, estaba todo como la noche anterior, al parecer Papá Noel se olvidó de visitar mi casa, pues no dejo ni una nota. Podría dejarme un "Su corazón ya lo regalé" o un "Agotado, ya te lo traen los reyes", pero no.

Todo estaba vació, las galletas y la leche que dejara allí la noche anterior ni las tocó, definitivamente, pasó de mi casa, paso de mi chimenea, de mis calcetines, de mi comida, de mi carta, en definitiva, paso de mí.

Yo solo le pedí el corazón de la persona que amo, pero parece que ni siquiera Papá Noel me lo puede traer. Supongo que porque alguien más guapa, más lista, más rica, más importante, más amable, más simpática, más perfecta ya lo pidió antes y el señor Noel, tras consultarle a Cupido decidió que ella debería ganar.


Supongo que tengo celos, de que todos ahora estén disfrutando de su regalo y yo, tenga que dejar todos los planes que tenía preparados para nosotros en un rincón, marginados, sin poder llevarlos a cabo. Todo porque una persona que puede hacer volar a  los renos, no es capaz de regalar un corazón.

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