En un rincón de la sala con el pelo delante de la cara y sus
brazos sujetan con mucha fuerza a sus rodillas que son todo hueso. Lleva un
pequeño camisón con un agujero en el lugar del corazón; antes era blanco con
flores azules, ahora ya no se ven las flores y el blanco se ha convertido en
gris.
Su locura y su
tristeza se puede observar en sus despeinados cabellos y en su vacío mirar,
¿Qué la llevó a la locura? No se sabe, ni siquiera ella lo tiene del todo
claro, o si lo sabe; lo tiene muy guardo en se agujero que le hace de corazón.
Todo es negro a su alrededor, puede que haya algún que otro matiz gris, pero
oscuro, eso sí.
No habla con nadie ni nadie quiere hablar con ella, el mundo
está en calma pero no SU mundo, en el mundo de ella siempre hay tormenta, todo
está mojado, hay un montón de gatos abandonados en compañía de mucha gente que
también vive en la calle, pequeñas fogatas echas con los títulos universitarios
que tanto le han costado a sus padres; los robos están presentes día a día pero
no la policía, pena que no roben sus pensamientos...
Las violaciones
ocurren detrás de cada puerta que tiene en su mente, los golpes que le da su
padre a su madre ella los siente también; cada noche, al marchar el Sol se
escuchan disparos, sillas cayendo y cuerpos colgando por el cuello.
Sí, ella vive en el
mundo de la triste realidad, mientras todos siguen con la venda en los ojos
viviendo en un mundo feliz, a ella ya hace mucho que se le cayó, y se dio
cuenta de todas las mentiras, que... hagas lo que hagas todo te va a conducir
al pecado, nadie se va a liberar de la tentación de la carne, aunque solo sea
de pensamiento.
No, ella no está para este estúpido y cruel mundo, por eso
se saca el cuchillo de debajo del camisón y su mundo negro de rojo se tiñó.
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